He llegado a la conclusión leyendo las noticias que la Justicia ya no es ciega, sino, miope (que no tiene la suficiente capacidad o perspicacia para ver las cosas que son muy claras y fáciles de entender). Noticia 1: un tribunal de Paraná dictaminó a favor de un conductor que, “ebrio y drogado”, atropelló y mató a un escolar en junio. Silvio Díaz estaba preso y procesado por causar la muerte, el pasado 6 de junio de 2014, de un pequeño de 6 años, y herir al hermano de este, de 11 años, bajo los efectos de drogas y alcohol. Ahora, hasta que se sustancie el juicio, estará libre. Según su abogada: es una persona “adicta y vulnerable”: es una persona que necesita atención, debe ser tratado como una persona vulnerable y no como un sujeto peligroso”. Como no estaba segura si la palabra “vulnerable” había cambiado su significado recurrí al diccionario: “que puede ser herido o dañado física o moralmente: los niños son muy vulnerables”. Sin tener conocimiento de “figuras legales”, le doy la razón al diccionario. Mi sentido común me dicta que más vulnerable fue el niño inocente muerto y otro herido (y toda su familia). Una persona que se droga y alcoholiza debería saber que su actitud, tarde o temprano por fuera de afectarlo, desencadenará en daño a terceros, como fue este caso y otros similares. Noticia 2: un motochorro es captado en su accionar en un video, filmado por su víctima donde claramente sale expuesto y la Justicia permite que se demuestre su “travesura” en distintos canales televisivos y sus repetidoras durante todo el día. Después, sale un cartelito a la noche que dice: “a partir de este momento es responsabilidad de los padres dejar a sus niños frente al televisor”
Noticia 3: una mujer de 30 años fue atacada sexualmente por dos hombres, que la emboscaron y golpearon con salvajismo cuando salió de una fiesta de cumpleaños en la localidad bonaerense de General Belgrano. Eran dos hombres, a los que ella identifica porque estaban en la fiesta. La siguieron, le pegaron y la metieron al auto con intenciones de someterla. Le pegaron golpes en el rostro, provocándole pérdida de dientes, cortes profundos y hasta fractura de tabique. Ella se defendió como pudo y comenzó a gritar”. Al realizar la denuncia en la Justicia le preguntaron si había “provocado” a los agresores y hasta descalificaron su vestimenta. Yo les hubiera preguntado si el uso de su “investidura” no es una provocación machista, que incita a que les den un escarmiento por prejuzgar y no juzgar correctamente. En una manifestación en el extranjero las mujeres llevaban un cartel que decía: “It´s a dress, not a yes” (“es un vestido, no un sí”). Con lo que claramente se le podría indicar a estos señores que prejuzgan, que por fuera de la vestimenta, si la mujer no dice “si” es una violación. “Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo”. Sófocles





























