Tenía 15 años cuando entré a trabajar en el Ferrocarril Mitre (año 1949). Toda una carrera, mensajero primero y a los 75 años telegrafista y años después jefe de estación hasta llegar a la la jerarquía de inspector de transporte, categoría de control de suma responsabilidad. Con 42 años de servicio el ex presidente Menem ordenó el cierre aduciendo pérdidas diarias de dos millones de dólares dejando al país sin ferrocarriles. No pude jubilarme porque en el año 1992, yo tenía 58 años, la jubilación se extendió, en el hombre, a los 65. Estuve siete años peregrinando porque el dinero que recibí por mi retiro se me esfumó. Así de sencillo. Sin entrar en detalles porque todos sabemos lo que pasó desde entonces cuando nuestros representantes cobran de promedio diez mil dólares y yo como muchos jubilados no gano ni para remedios. Reclamamos el 82 por ciento por ley, movilidad de sueldos, reclasificación de escalas (mi caso) y cada tanto nos dan migajas. ¿Cómo no nos vamos a indignar todos los que vemos cómo usan nuestro dinero del Ansés? Y ellos se retiran con los bolsillos llenos.






























