El realizador estadounidense de la supertaquillera película "Avatar", James Cameron, participó ayer en Brasilia en una protesta que reunió a alrededor de mil personas contra el plan del gobierno brasileño de construir en la Amazonia la gigantesca central hidroeléctrica de Belo Monte.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien se encuentra en Washington para participar en la Cumbre sobre Proliferación Nuclear, reiteró la semana pasada su disposición de construir la planta, con capacidad para generar 11.223 megavattios, pese a las protestas de aborígenes y ecologistas, que aseguran que el proyecto causará graves daños sociales y ambientales.
Pese a las protestas y a la decisión de las poderosas constructoras Odebrecht y Camargo Correa de retirarse del proyecto, Lula mantiene hasta ahora para el 20 de abril la fecha prevista para el anuncio del resultado de la licitación que definirá las empresas encargadas de construir la hidroeléctrica.
Tras la desistencia de las dos compañías, la disputa se limitará a un solo consorcio, conformado por el gigante brasileño de minería Vale, por la constructora Andrade Gutiérrez y por las empresas Neoenergía y Votorantim Energía.
"Este es un proyecto que no le interesa al pueblo brasileño. Exigimos la cancelación de la licencia (ambiental), de la licitación y de la propuesta de Belo Monte", afirmó ayer Gilberto Cervinski, uno de los coordinadores del Movimiento de los Afectados por Presas (MAB, por sus siglas en portugués).
El grupo elevó ayer al Ministerio de Minas y Energía un manifiesto pidiendo la cancelación del proyecto de construcción de la planta, al cual agregó varios estudios de expertos que apuntan los efectos negativos de Belo Monte para el medio ambiente de la región amazónica de Xingú y para sus habitantes.
Cameron, tras sobrevolar la región del Xingú en marzo último, se sumó al movimiento de resistencia contra el más ambicioso proyecto del Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC) de Lula, y ayer les dijo a los manifestantes que se sintió "tocado" por el tema.
En una carta elevada a Lula da Silva, el realizador afirma que el mandatario "tiene una gran oportunidad, en su calidad de líder mundial, para tomar una actitud decisiva a corto plazo para demostrar el compromiso de Brasil" con el ambiente.
"Creo firmemente que ese proyecto (de Belo Monte) no debe salir adelante, hago un llamamiento en base a la lógica y a la compasión para evitar que progrese", agregó Cameron, quien realizará hoy y mañana una visita a la región de Vuelta Grande, sobre el río Xingú, donde vive la mayoría de los pueblos aborígenes y ribereños que serán afectados por el proyecto.
La planta de Belo Monte costará unos 11 mil millones de dólares y, sería la tercera más grande del planeta, luego de Tres Gargantas, en China, y la paraguayobrasileña Itaipú.
Según sus detractores, la construcción de la planta demandará inundar 500 kilómetros cuadrados de forestas y obligará a desplazar a poblaciones ribereñas y aborígenes que sacan su supervivencia de la pesca en el río Xingú.
Líderes de los pueblos originarios de la región amenazaron con iniciar una "guerra", en caso de que el gobierno Lula insista en llevar adelante el proyecto. (DPA)