¿Axel es victimario o víctima del aborto postnatal que ejecuta nuestra sociedad? Como ilustrando y confirmando lo expuesto el 17 de noviembre, en un Congreso realizado en Buenos Aires, aparece el relato de Matías Godoy, apuñalado por Axel, de 12 años, en el olvidado Empalme Graneros (lo mismo sucede en el centro, aunque sea tapado). Una vez más, el diagnóstico superficial reclama encierro o castigo para quien fue víctima y actuó como victimario, pero no se piensa en los verdaderos culpables, de lo que denomino "aborto post-natal". Como última diapositiva de la exposición, en dicho congreso apelé a la imagen de uno de los pocos "tutores de resiliencia" que tenemos en la ciudad: el padre Tomás Santidrián y la sigla de Hoprome, institución que intenta rescatar y cicatrizar a quienes padecen biografías plagadas de injusticias. ¿Por qué a estos niños no los refugia la escuela? ¿Por qué el Estado los abandona y expone al bombardeo de estímulos, que colonizan y lesionan las zonas prefrontales de sus cerebros? ¿Por qué no se explica y profundizan las verdaderas causas del comportamiento, compulsivo-irracional? Es absurdo analizar si fue el reclamo de una bicicleta robada, la pelea por un partido de fútbol, si Axel fue agredido primero por Matías, o como apareció el cuchillo. Estas contingencias mínimas no ayudarán al Juzgado de Menores a encontrar una salida cuerda y es paradójico tomar declaración a quien nadie le enseñó a recurrir a "la palabra" para explicar, defenderse o reclamar el derecho a crecer entero. Quizás la tecnología médica pueda mostrar la reacción de su cerebro esa noche del viernes 3 de diciembre, en un escenario descampado y descivilizado, rodeado de un extenso basural En Rosario, en la década del 80, ya se planteaban los recursos de la "neurojusticia" en el Tribunal de Menores. Leíamos sobre neurotransmisores que explicaban comportamientos o re-acciones, para inventar algo distinto a los encierros y castigos. Hoy los hallazgos del genoma dan cuenta como los niños nacen con aproximadamente 30.000 genes, cifra semejante a la de las ratas y lombrices, pero necesitan muchos "otros" para ser pensantes, conscientes y responsables (atributos que subrayó Locke). Es la epigenética o medio ambiente humanizante el que logra la primer adopción (materna o afectiva) o rescate del recién nacido, en estado de autismo, delirio y alucinación. El medio interhumano es una especie de placenta externa. Se necesita una segunda adopción, educativa o paterna, para el período puberal, que deviene adolescente, en medio de una revolución corporal (no solo neurohormonal). Lamentablemente, existe un mercado de conquistadores de percepciones, sensaciones, sentimientos y comportamientos, que hacen negocios con el abandono y el encierro de precoces, "homicidas" o "suicidas", abandonados en vida.
































