Sólo quiero hacerle una pregunta al intendente de Pérez: ¿puede usted vivir en esa hermosa ciudad con semejantes olores? Sé que han sido innumerables los pedidos, denuncias y reclamos, pero se ve que todo fue en vano. Intendente Darío Corsalini, no se huelen solamente en su pujante ciudad, sino que a muchos kilómetros alrededor de las mismas se percibe ese desagradable olor. En Zavalla, Funes, Roldán y también en Rosario donde vivo, allí lo percibe mi familia, mis amigos y vecinos. Confío que usted con su buena voluntad podría poner fin a este malestar. No es solamente olor, lo más importante es la contaminación ambiental y del agua, la aparición de roedores, cucarachas, insectos y bacterias que atentan contra la salud de todos los que vivimos en los lugares señalados anteriormente y especialmente contra la salud de quienes a usted lo votaron en su ciudad. ¿Qué tenemos que hacer los arriba mencionados para terminar con su inoperancia y falta de responsabilidad ante los innumerables reclamos efectuados en notas, expedientes, marchas de protesta es su ciudad, ante la prensa oral, escrita y televisiva? Le pregunto también si ¿la empresa que opera en ese inmundo basural tiene la habilitación municipal correspondiente, los estudios bromatológicos y el pago del Drei por el rubro real del comercio de la empresa? Para no seguir enumerando las múltiples faltas que comete la empresa aludida le pregunto también ¿cuál es el motivo por el que los camiones con deshechos altamente contaminantes operan de madrugada únicamente, oportunidad adecuada para que no haya inspectores municipales que controlen la descarga de los mismos? ¿Huele esto también a corrupción política? Lo invito a que todo lo expuesto anteriormente se demuestre con documentación probatoria de que lo mencionado es falso, así como todas las acciones que tomó para solucionar un tema que data desde hace más de trece años y que en su gestión los reclamos se incrementaron y fueron ignorados por usted. Dicha demostración sería importante que la hiciera ante los medios.




































