Escribo en respuesta a la carta del alumno Facundo de la Torre, publicada el pasado 19 de noviembre. Soy docente, profesora de lengua extranjera y no pertenezco a la enseñanza técnica; pero tengo que decir que los dichos de este alumno son razonables y deben ser escuchados. Ya con otros colegas hemos comentado la cantidad cada vez menor de profesores que efectivamente dan clase. Y esto no ocurre en las escuelas secundarias únicamente. Pasa en todos los niveles. Como decía el pedagogo Ezequiel Ander Egg, con respecto a algunos profesores de nivel terciario o universitario: "Dar una cantidad de apuntes para que los alumnos la estudien y después tomarles examen es muy fácil, así cualquiera es profesor". La carga horaria de las escuelas técnicas, y de otras escuelas también, suele ser grande, por lo que los adolescentes ya están muy exigidos en cuanto al tiempo que pasan en la escuela. Si ese tiempo es, además, desaprovechado, es obvio que al alumno le van a quedar muy pocas ganas de estudiar cuando esté en su casa; es decir, está desmotivado, cansado, frustrado. Tendría que volver a analizarse la forma en que la provincia recluta a los profesores, ya que, especialmente en enseñanza media y técnica, el último llamado a concurso fue en el año 1991. Y los profesores anotados en ese concurso tomaron posesión de sus horas cátedra recién en el año 1999. A partir de esas fechas, los docentes de educación media y técnica somos titulares por decreto y no por concurso de antecedentes y oposición.



































