No estamos en crisis, nos ponen en crisis, y no es lo mismo. Existen aumentos permanentes de precios, generados por grupos oligopólicos de la economía. Hay periódicos tarifazos en los servicios públicos (energía, transporte, comunicaciones, etcétera). Y amenazas de postergación en el pago de salarios, suspensiones masivas, despidos de trabajadores. Además, la precarización es moneda corriente, generada y aplicada por una minoría de poderosos, que es la que sí está en crisis. Todo esto ha prefigurado un mundo con contingentes crecientes de personas excluidas y ahora cuando sus propias invenciones especulativas hacen agua pretenden seguir expandiendo las pérdidas. Resulta escandaloso observar cómo miles de millones de dólares son destinados al rescate de bancos y empresas y no a la salud, la educación y la vivienda de quienes las necesitan. Otra vez ayudando a los banqueros a resolver sus tropelías. Cabe recordar que según lo explicaron eminentes analistas y pensadores está en la esencia del capitalismo estar en crisis, crisis cíclicas de retracción o de superproducción. Como decía H. Marcuse: "El despilfarro más obsceno sostenido en la miseria de millones de seres indigentes". Lo reafirmamos: no estamos en crisis, nos ponen en crisis para manipular sin sutilezas nuestras vidas. La correcta conjugación de los verbos ayuda a la comprensión de las cosas.



































