Vemos que periódicamente se analizan proyectos relacionados con el fomento del uso de bicicletas (estacionamientos, bicisendas). Pero si no estudiamos bien de qué forma se movía un ciclista antes de subirse a un rodado el único que va a salir ganado es el fabricante de bicicletas. O sea, si antes éste lo hacía en ómnibus estamos remando en contra del objetivo, promover el transporte público masivo. Si antes era un peatón estaríamos complicando más el espacio público, pues un rodado ocupa tres veces la superficie que necesita una persona. La gran ventaja se produciría si el ciclista antes usaba su automóvil, ya sea porque lo haya dejado en su casa o en una playa. Pero ese cambio no se producirá naturalmente. Hay que organizarlo, promoverlo y hasta premiarlo. Esa fue la razón que, desde hace un tiempo, venimos proponiendo lo que hemos llamado "plan canje" (de auto a bici). Si esto se pusiera en marcha cada vez que veamos circular una bicicleta, con el símbolo identificatorio de dicho plan podríamos decir, con absoluta seguridad, "ahí va un auto menos". Lo demás son palabras al viento. Si algún concejal quiere tomar para sí este proyecto con gusto le podemos explicar bien sus detalles.






























