Cardenales católicos de todo el mundo se reunieron ayer en una cita poco habitual en el Vaticano para discutir la libertad religiosa, los abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes y la aceptación de conversos de la Iglesia anglicana.

Cardenales católicos de todo el mundo se reunieron ayer en una cita poco habitual en el Vaticano para discutir la libertad religiosa, los abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes y la aceptación de conversos de la Iglesia anglicana.
El debate sobre libertad religiosa está siendo abordado con el telón de fondo de un nuevo conflicto del Vaticano con el gobierno comunista chino por la ordenación de un obispo sin permiso papal.
La reunión a puerta cerrada tiene lugar en la víspera de una ceremonia conocida como consistorio en la que el Papa Benedicto XVI ordenará a 24 nuevos cardenales, de los cuales 20 tienen menos de 80 años, y por lo tanto podrían participar en el cónclave secreto para elegir a su sucesor.
El asunto de la libertad religiosa tomó relevancia anteayer cuando el Vaticano advirtió a China que no obligara a obispos leales al Papa a acudir a la ordenación de otro obispo que es miembro de la iglesia respaldada por el Estado y que no reconoce al Pontífice.
Los cardenales también escucharán informes sobre el escándalo de abusos sexuales que ha conmocionado a la Iglesia en una serie de países.
La reunión del Vaticano también abordó la difíciles relaciones con los anglicanos.
La Iglesia católica de Inglaterra se prepara para anunciar que cinco obispos anglicanos que se oponen a la ordenación de mujeres sacerdotes aceptarán una oferta del Papa de convertirse al catolicismo, mientras se les permitirá mantener algunas tradiciones anglicanas. (Reuters)

