Tim Kretschmer, el joven alemán que asesinó a 16 personas en un colegio de la ciudad de Winnenden (en el centro de Alemania) y posteriormente se suicidó, había anunciado la masacre en un portal de Internet horas antes del crimen. "Estoy harto de esta vida", "Nadie reconoce mi potencial" fueron algunas de las frases que, según algunas fuentes (aunque posteriormente ha sido puesto en entredicho) escribió en un chat, en el que advirtió a sus lectores que debían estar atentos a lo que sucedería al día siguiente.
En una investigación de Patricia Matey para el diario español El Mundo se reveló que el caso extremo del muchacho alemán es muy raro, pero sí es frecuente que los adolescentes y los jóvenes exhiban sus comportamientos de riesgo en la red.
Según un grupo de investigadores estadounidenses que censaron el portal Myspace, hasta un 54 por ciento de los perfiles de chicos y chicas de 18 años "da cuenta" de una o más conductas de riesgo relacionadas con la violencia, el sexo o las drogas.
Megan Moreno, del Instituto de Investigación Infantil en la Universidad de Washington (EEUU), es la autora principal de dos trabajos que exploran tanto la exposición pública de dichos comportamientos en las comunidades virtuales como Myspace y Facebook, entre otras, como la posibilidad de que los profesionales aprovechen estas redes sociales para promocionar hábitos saludables entre los chicos.
Peligros. "Dada la popularidad y el aumento de usuarios que están experimentando este tipo de webs, los padres, profesores y psicólogos deberían saber que estos portales les exponen a pederastas, ciberacosadores y a la presión de sus iguales. También tendrían que cerciorarse de que decisiones importantes, como en qué universidad se van a inscribir u otras relacionadas con su futuro, no estén influenciadas por los chicos y chicas con los que se cruzan en la red", comentaron los autores de ambas investigaciones publicadas en Archives of Pediatric & Adolescent Medicine.
En Argentina, los dos portales incrementan sus usuarios en forma explosiva, tanto más ahora que los contenidos de Facebook son volcados a la red sin condicionamientos.
Entre el 15 de julio y el 30 de septiembre, los investigadores estadounidenses analizaron 500 de los usuarios de esas redes, cuya información era pública.
Todos pertenecían a jóvenes estadounidenses de 18 años. Para ello se indagó en los comentarios sobre sexo, drogas o violencia; las referencias a películas o grupos musicales, la orientación sexual, el número de amigos adscritos al perfil, el tipo de actividades deportivas y de ocio practicadas, las imágenes o gráficos incluidos en el perfil, entre otras variables.
Del 54% de los perfiles que exhibían uno o varios comportamientos de riesgo, un 41% era en relación con las drogas, un 24% sobre relaciones sexuales y hasta un 14% de violencia. "Nuestros datos son similares a los encontrados en otros trabajos donde, aproximadamente, hasta un 47% de los adolescentes de 16 y 17 años hace referencias a comportamientos de riesgo sexual y en relación con las drogas", se precisó.
De hecho, en la segunda investigación, el equipo de Megan Moreno reclutó a 190 internautas que decían tener entre 18 y 20 años y que poseían un perfil abierto en Myspace que los autores consideraron como de riesgo. A todos ellos, se les envió un email a través de Myspace en el que se hacía referencia a la elaboración de esta investigación y se ofrecía información básica sobre sexo, enfermedades de transmisión sexual y su prevención. También se les facilitó referencias a páginas web con este tipo de contenido.
Tres meses después, los investigadores volvieron a analizar el contenido de los perfiles. Mientras que al inicio del ensayo un 54% hacía referencias al sexo y un 85% a las drogas, tras la intervención por email un 13% de los perfiles redujo sus comentarios sexuales y un 26% los de sustancias adictivas. Además, un 10% cambió de perfil público a privado y un 42% le añadió medidas protectoras.
Los datos dan pie a los especialistas a defender la utilidad de este tipo de intervención médica y a pensar en Internet como en un nuevo vehículo para promocionar hábitos saludables en la población adolescente y juvenil.