Sin duda que a Antonio Bonfatti, Hermes Binner y compañía se les escapó la tortuga con Hugo Tognoli. Y rápidos para los mandados, desde la Rosada olieron sangre como las hienas. El siervo fiel Agustín Rossi armó una operación formidable solo y únicamente para apuñalar al socialismo. No le importa absolutamente nada de lo que le suceda a los santafesinos. Y la prueba fue la huida de Rossi y su séquito de la reunión con el Ejecutivo santafesino porque no había periodistas presentes. ¿Leyeron eso? Sí, increíble. Su jefa política odia a la prensa y tienen prohibido hablar con la que es crítica. Y acá pide periodistas para una reunión política. A las claras nada le importaba colaborar con el problema, sino que intentó defenestrar con alguna frase altisonante al gobierno santafesino y que la prensa la levantara para utilizarla políticamente. Para terminar, acuérdense del abrazo que Rossi le dio a Andrés Larroque cuando este destiló su veneno típico de políticos de poca monta. Rossi no tiene perdón de los santafesinos.




























