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Indígenas brasileños "alquilan" lotes de la Amazonia a industriales madereros ilegales

La información, suministrada por la Policía Federal, el Ministerio Público (Fiscalía) y funcionarios de la Fundación del Indígena (Funai), permitió identificar al menos 15 áreas.

Domingo 27 de Enero de 2013

Indígenas brasileños están “alquilando lotes” de selva amazónica a industriales madereros, permitiéndoles deforestar en forma ilegal áreas en las que esta práctica está prohibida.

   La información, suministrada por la Policía Federal, el Ministerio Público (Fiscalía) y funcionarios de la Fundación del Indígena (Funai), permitió identificar al menos 15 áreas, localizadas en los estados de Amazonas, Maranhao, Mato Grosso Pará y Rondonia, que fueron “loteadas” y están siendo “alquiladas” para la extracción ilegal.

   Los madereros les pagan a los indígenas unos 15 reales (7,5 dólares) por metro cúbico de madera extraída. Este volumen de madera, según la Policía Federal, es vendido después por unos 1.000 reales (500 dólares), reportó ayer el diario Folha de Sao Paulo.

   Además de dinero, los indígenas aceptan como pago aparatos electrónicos, bebidas alcohólicas e incluso prostitutas, según relataron funcionarios de la Funai.

   En algunas zonas en las que fue detectada esta negociación, los indígenas acabaron perdiendo el control del lugar, ahora bajo el mando de los madereros.

   Un ejemplo de ello es lo que ocurrió en la tierra indígena Anambé, en la localidad de Moju, ubicada a unos 266 kilómetros de Belém, capital provincial del estado de Pará.

   Según la Funai, después de alquilar parte del territorio indígena, los madereros tomaron el control del lugar, lo que derivó, entre otras consecuencias, en que la oficina de la entidad que funcionaba allí fuera abandonada después de que un funcionario fue amenazado por los madereros.

   La Fundación sostuvo que está trabajando en forma “intensa” para combatir la extracción de madera en tierras indígenas, vigilando las zonas y educando a los nativos. En este sentido, la entidad informó que cuando se detecta este tipo de práctica se intenta desarrollar con los indígenas algún tipo de “alternativa económica sostenible” para que puedan encontrar otra fuente de ingresos.

   En las aldeas afectadas, el tema es motivo de preocupación. “Intentamos demostrar que la tala no es buena para nosotros pero muchos venden la madera. El dinero es un vicio”, dijo María Anambé, de la tribu Anambé del estado de Pará, norte de Brasil. Según la investigación, la madera extraída de esa reserva indígena tiene como destino Tailandia.

   Las tierras indígenas representan el 21,2 por ciento de la llamada Amazonia Legal, un área que comprende nueve estados brasileños y 5.217.423 de kilómetros cuadrados de superficie, en la que el Estado actúa de manera planificada para mejorar el desarrollo económico y social y preservar la biodiversidad de la mayor selva tropical del planeta.

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