El crimen del taxista Sergio Oberto, que derivó en paro general de la CGT en mayo de 2008 en
Rosario, obtuvo definición judicial. Un joven que entonces confesó haber apuñalado al chofer
durante un viaje en la zona norte fue condenado a 18 años de prisión bajo la figura de homicidio en
ocasión de robo. La pena es idéntica a la cantidad de años que lleva vividos el acusado, Carlos
Salvador Sánchez Ortiz, un muchacho sin antecedentes penales que expuso durante el proceso
problemas de adicción a las drogas.
Así cerró el juicio por el homicidio de Oberto, de 50 años, en el
juzgado de Sentencia a cargo de Carlos Carbone. Entre las pruebas que ubican al joven de 18 años
como autor del crimen el juez evaluó su propia confesión policial y judicial, el relato de un menor
que lo acompañaba y los comentarios de vecinos que, en aquel momento, señalaron como autor del
ataque a un muchacho al que le decían Carloncho. Ese es el sobrenombre de Sánchez Ortiz, quien fue
detenido en su casa al día siguiente del ataque. El crimen motivó una protesta masiva de taxistas
que cortaron los accesos al centro de la ciudad y luego derivó en un paro general de actividades de
12 horas en toda la ciudad lanzado por la CGT.





























