La vida del ser humano suele no valorarse en su real dimensión. Su conducta, su obra, su lucha -a veces- pasan desapercibidas y desaparecen conjuntamente con su vida terrenal. Es común, especialmente en aquellos hombres humildes que han brindado su esfuerzo en pro de una causa, en favor de un ideal. Quiero referirme precisamente a un amigo que hace unos meses nos dejó y en este noviembre cumpliría 97 años de edad. Su nombre, Luis Iglesias, quien honró a la "causa" que defendió toda su vida con su trabajo, su honestidad, su solidaridad y su conducta leal y sin dobleces. Superó varios años de cárcel por causas políticas sin que ello modificase su pensamiento ni su entusiasmo solidario. Espero que la Divina Providencia le depare un descanso en paz, y en este mundo su "caso" sirva para que quienes son responsables cumplen indemnizando a los que tienen derechos a ser reconocidos por su privación ilegítima de la libertad. Será Justicia.


























