Los equipos de rescate cubanos localizaron y comenzaron a trasladar los cadáveres de los 68 ocupantes del vuelo 833 de Aero Caribbean que cayó anteayer en el centro de Cuba, así como la cajas negra y de voz del avión, claves para la investigación del peor accidente aéreo en la isla en las últimas dos décadas. Diez argentinos estaban entre las víctimas fatales, entre ellos Carlos Sánchez y Miriam Galucci de Sánchez, un matrimonio que residía en la ciudad de Roldán.
La aeronave, un bimotor turbohélice ATR-72-212, cayó en una zona montañosa de la provincia cubana de Sancti Spíritus, mientras volaba desde Santiago de Cuba a La Habana.
Voceros de la embajada argentina en La Habana y de la Cancillería afirmaron que no hubo sobrevivientes.
Los argentinos que murieron en el accidente aéreo fueron identificados como Alberto Croce, Stella Croce, Carlos Sánchez, Miriam Galucci de Sánchez, Arturo González, María Pastores, Silvia Ferrari, Norma Peláez, Virginio Viarengo y Raffael Pugliese.
En el avión viajaban 68 personas de 11 países, de nacionalidad cubana, argentina, mexicana, holandesa, alemana, austríaca, venezolana, francesa, italiana, japonesa y española.
El gobierno argentino dispuso el envío de un avión oficial a Cuba para la repatriación de las víctimas fatales.
La Cancillería, en tanto, declaró que “en la madrugada (de ayer) se informó sobre un accidente aéreo en la Republica de Cuba, ocurrido en la tarde del día de ayer (por anteayer), de la línea aérea cubana Aero Caribbean S.A. que cubría la ruta entre Santiago de Cuba y La Habana”.
“Inmediatamente, la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ordenó la preparación de un avión oficial para la repatriación los restos de los argentinos fallecidos tan pronto como sea posible”, expresó la cartera.
Se informó, asimismo, que el ministro Héctor Timerman permanece en contacto con la embajadora en La Habana, Juliana Marino, quien indicó que la embajada de la República en Cuba “montó un operativo de emergencia para obtener información oficial y responder a los familiares y medios periodísticos y estar alerta a cualquier comunicación oficial”.
El accidente se produjo a las 17.42 hora de Cuba (19.42 de Argentina), casi 60 minutos después de que la aeronave despegara de Santiago de Cuba.
El avión cayó cerca de las comunidades rurales de Paredes y Guasimal, situadas a unos 15 kilómetros de la capital de Sancti Spíritus.
Los argentinos fallecidos, según se informó inicialmente, eran nueve, pero luego se precisó que el número ascendía a diez porque Pugliese, quien contaba con doble nacionalidad, había ingresado a Cuba con pasaporte italiano.
El avión se desplazaba en medio de una tormenta y al parecer realizó varios movimientos bruscos antes de caer.
El piloto reportó una situación de emergencia y perdió contacto con los servicios de control de tráfico aéreo antes de estrellarse.
Bomberos locales iniciaron el rescate de los cadáveres cuando el avión aún se encontraba en llamas.
Si bien se investigaba la causa del siniestro, autoridades locales destacaron que al momento del accidente llovía en la zona de Sancti Spíritus.
El registro de vuelo (la “caja negra” de la nave accidentada) fue hallado, por lo que “la investigación en curso dispondrá de elementos básicos para su labor”, dijo la agencia estatal de noticias AIN.




























