Llegar al 2015 con el 8% del PBI destinado a educación es la campaña que
encabeza la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, más conocida
por su sigla: Ctera. La secretaria general de la entidad nacional, Stella Maldonado, visitó Rosario
esta semana, justamente para hacer pública esta demanda. En diálogo con La Capital también se
refirió a los cambios necesarios para la secundaria.
Para Maldonado la pelea por el aumento del presupuesto que se destina a la educación es clave
para garantizar las nuevas metas fijadas en la normativa nacional para la enseñanza, como contar
con más escuelas de jornada completa, secundarios obligatorios que cubran los aprendizajes en
buenas condiciones y la cobertura educativa para los más chiquitos del sistema. Para dar cuenta de
estas demandas se prepara —aún sin fecha— una marcha nacional.
—¿En qué consiste esta movida de Ctera por el financiamiento educativo?
—Desde fines del año pasado estamos impulsando la discusión de una nueva ley de
financiamiento educativo que le dé continuidad al incremento de inversión que significó la actual
ley (Nº de 26.075 ). Ha significado avanzar muchísimo luego de más de una década de congelamiento
de la inversión. Ha significado el incremento de cargos en la mayoría de las provincias, de horas
cátedra, la mejora de cobertura en el nivel inicial y en el de la secundaria, entre otros logros.
Ahora bien esta norma se sancionó antes que la nueva ley de educación, por tanto las nuevas metas
no están incluidas, por ejemplo la secundaria obligatoria.
—¿Es decir significaría garantizar la cobertura para todos los chicos
secundarios?
—Efectivamente, contar con el financiamiento que permita cumplir con la ley de educación
nacional. Y otro punto que queremos señalar en este reclamo es que de los recursos que aportó el
Estado nacional, en realidad una gran proporción fue para el financiamiento de las universidades
nacionales. No decimos que esté mal, sino que es insuficiente, porque quiere decir que los recursos
que aportó la Nación para el resto de la educación no ha sido suficiente. Estamos planteando que en
unos 5 años más, al llegar al 2015, estemos alcanzando el 8 % del PBI.
—Hay coincidencias en que el nivel inicial es clave para sustentar una buena
escolaridad. ¿También se piensa en esta cobertura como algo esencial de la nueva
inversión?
—Ha aumentado mucho la cobertura de la obligatoriedad de 5 años, incluyendo los 4 años en
provincia de Buenos Aires. Incluso hay muchas provincias que han hecho avances en este nivel. Pero
nosotros pensamos que el Estado tiene que mejorar la cobertura en el nivel maternal, donde
prácticamente no existe. Está franja está más bien en manos de organizaciones sociales, religiosas
o municipios, pensamos que debe haber un papel más fuerte de los Estados nacional y provincial.
—El año pasado los ministros acordaron pautas para el plan de estudio del nuevo
secundario, en particular la vuelta a las disciplinas. ¿Cuánto se ha avanzado a nivel
nacional?
—En algunas provincias hubo participación con jornadas institucionales respecto de los
diseños curriculares, pero no en todas. Para el ciclo básico de la secundaria se ha avanzado más,
pero no es el caso de las modalidades (sigue con la estructura del polimodal) donde no ha habido
grandes avances.
—¿Preocupa este atraso a Ctera?
—Más que lo curricular nos preocupa la propia organización del funcionamiento de la
escuela secundaria, porque el problema más graves que tenemos que resolver es el de los profesores
taxis, el de la pertenencia de los profesores a las instituciones y la posibilidad del vínculo
pedagógico. Sino está resuelto esto no hay currículum que valga. Tampoco si no se establece un
vínculo pedagógico entre docentes y estudiantes, o bien cuando el profesor que trabaja en 5, 6 o 7
escuelas. Ese es el nudo central a desatar, además de la creación de los nuevos puestos de trabajo
que tienen que ver con el acompañamiento de las trayectorias escolares de los estudiantes.