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Había un ladrón en la cuadra, llamaron al 911 y terminaron presas y golpeadas

Dos mujeres, una de ellas esposa de un policía, denunciaron a efectivos del Comando por maltratos. Pasaron 12 horas en una celda y golpearon al hijo de una de ellas.

Lunes 11 de Noviembre de 2013

Dos mujeres denunciaron haber sido detenidas y maltratadas física y psicológicamente por policías del Comando Radioeléctrico que las retuvieron durante cerca de doce horas en una celda de la comisaría 12ª del barrio Ludueña. Según la presentación realizada ante Asuntos Internos, los uniformados hicieron lo mismo con el hijo de una de ellas, un adolescente de 16 años que también sufrió diversos golpes y lesiones.

Más allá de la gravedad y lo irregular del caso, el relato da cuenta de un hecho casi absurdo teniendo en cuenta que una de las denunciantes había sido, precisamente, quien había llamado a la policía para alertar sobre un ladrón que merodeaba una casa de la cuadra. Y además porque el esposo de esta mujer es nada menos que un policía que en ese momento estaba prestando servicios en la comisaría 1ª.

Robo en una casa. Lisandra J. tiene 37 años y vive con su familia en Rouillón al 200 bis, a metros de la casa de su hermana Nélida, de 39. Las mujeres relataron que el viernes a la noche, alrededor de las 23.45, decidieron llamar al 911 porque había un hombre escapando por los techos de una casa deshabitada a la que aparentemente había ingresado a robar.

"Una semana antes tuvimos que llamar a la policía porque un tipo entró a robar ahí y después prendió fuego. Y el viernes a la noche vieron que alguien se escapaba por los techos, así que volvimos a llamar", contó Lisandra, y agregó que ella misma discó el 911.

"Vinieron como siete patrulleros —continuó la mujer— pero el tipo se escapó igual. En un momento mi sobrino Alexis salió en bicicleta y uno del Comando lo paró y lo empujó contra un móvil. Me acerqué a ellos y les dije que el pibe no era el ladrón y que yo era la que había llamado a la policía. Pero entonces nos empezaron a pegar, ante la mirada de todos los vecinos".

Cuando Lisandra empezó a ser golpeada su hermana intentó interceder. "Me pegaron y me esposaron enseguida", dijo Nélida, y agregó que ella y su hermana fueron introducidas en un patrullero mientras que su hijo era trasladado en otro móvil.

Ambas mujeres fueron llevadas hasta la seccional 12ª. "Como yo les había dicho que no me tocaran, que me tenía que requisar una mujer, cuando llegamos al estacionamiento de la comisaría uno de los tipos le dijo a una mujer policía «pegale». La chica me dio una trompada en la panza y me tiraron adentro del móvil. Después me sacaron, me tiraron al suelo y me pegaron dos veces en la cabeza, me pegaban patadas entre dos", narró Lisandra, quien aseguró que terminó con lesiones en cuatro costillas.

Encerradas. Las mujeres fueron encerradas en una celda de la comisaría, donde después llevaron al menor. "A mi hijo lo trajeron después porque primero lo llevaron a una zona oscura del barrio Telefónico. Nos contó que en un momento uno de los policías le dijo al otro «pará que lo voy a matar» y se bajó y se sentó en el asiento de atrás. Le pegaron y lo maltrataron", contó Nélida.

Las mujeres señalaron que los policías no les daban explicaciones sobre la situación. "Me pegaron y me basurearon de un modo que no puedo creer. No nos dejaban hablar, al punto que recién a eso de las 6 de la mañana les pude decir que soy la esposa de un empleado policial", recordó Lisandra, y agregó que alrededor de las 9, luego de que comprobaron lo que decía la mujer el maltrato terminó.

Sin embargo, las tres personas permanecieron detenidas hasta pasado el mediodía, cuando fueron liberadas. "Estuvimos doce horas incomunicadas sin saber por qué. No nos ficharon ni nos dijeron por qué nos habían detenido. Y a mi hijo le hicieron una ficha porque dijeron que había roto el foco de un patrullero", señaló Nélida, y aseguró que su hijo no tienen antecedentes de ningún tipo.

Al salir, las mujeres concurrieron a la Dirección de Asuntos Internos de la provincia donde asentaron la denuncia, y se hicieron atender en un hospital para que se constataran las lesiones.

Inexplicable. "Soy una persona laburante, que había llamado a la policía para que agarraran a un ladrón. No hice nada malo y me llevaron presa a mí. Y recién me dejaron libre horas después, cuando comprobaron que yo era la mujer de un policía. Y si yo hubiera robado algo, ¿me habrían dejado libre igual porque soy esposa de un policía? Esto es inexplicable. Ahora entiendo por qué pasan ciertas cosas. A cuánta gente le habrá pasado algo similar y no lo denuncian porque los amenazan", reflexionó Lisandra.

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