La situación de Grecia debida a la crisis económica que la afecta es grave. Si el genial Homero viviera en estos tiempos, no tendría necesidad de escribir la Ilíada y la Odisea, porque la actualidad griega le brindaría temas muy diferentes a los protagonizados por aquellos dioses del Olimpo, y las míticas aventuras de Ulises, Aquiles, el deshonrado espartano Menelao, su hermano Agamenón, la bella Helena, el rey Príamo de Troya, el valiente Héctor, el trágico Paris y la pícara Penélope, célebres personajes surgidos de la encendida imaginación del famoso poeta ciego. Hace más de un lustro que la crisis en el país helénico, ha complicado la vida de sus habitantes haciendo crecer la pobreza y la marginación. La suba en los impuestos; los recortes en sueldos, pensiones y beneficios sociales, así como la desocupación, representan un problema de difícil solución. Además, la sanidad está seriamente jaqueada por falta de presupuesto. Es tal la desesperación de algunos griegos, que han llegado a autoinfectarse con el letal virus del sida para tener derecho a un subsidio especial y mensual de 700 euros que otorga el gobierno de la República Helénica, cuya situación en estos días no condice con su idílica geografía de mares e islas. Y a propósito, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cometió un error que casi podría considerarse imperdonable, tratándose de una institución de semejante prestigio, y de un tema tan delicado como el del HIV. En efecto, siempre en relación a Grecia, en vez de informar que en unos pocos casos aislados algunas personas se infectaron ex profeso con sida, aseguró que la mitad de los últimos casos de esa enfermedad se debió a una autoinfección. No se trató de un simple error de tipeo, que ya hubiese sido grave si modificaba seriamente la verdad, sino de un error conceptual o de redacción increíble. Por un lado, es muy triste que en la milenaria y romántica Grecia, cuna de la filosofía, una situación de extrema pobreza induzca a inyectarse un virus mortífero (aunque sea a un mínimo de gente), para recibir una ayuda social que no va a servir de mucho ante una vida puesta voluntariamente en peligro de muerte. Y por otro, cuesta creer que una entidad internacional como la OMS haya cometido una equivocación que produjo un verdadero revuelo, obligándola a rectificar lo informado y pedir perdón. Como dije hace un tiempo en esta misma sección, muchas cosas desaparecerán del planeta, menos la capacidad de asombro.
































