Desde hace días se viene amenazando con un próximo paro del gremio de camioneros en todo el país. Esta sería la respuesta a las crecientes tensiones entre el gobierno y Moyano. El titular del gremio de judiciales, Julio Piumato, al criticar la decisión de Oyarbide de contestar el pedido de la Justicia suiza, que investiga a Moyano por presunto lavado de dinero, hizo una sugestiva advertencia sobre lo que podría revelar el líder sindical. Un apriete mafioso al mejor estilo de los que hace el gobierno. Ojo por ojo, diente por diente. Un frente de conflicto que sigue abierto y con final incierto, ya que el gobierno, aparentemente, está decidido a enfrentarlo. Si Moyano llegara a ir preso, sería un toque de atención para todo el gremialismo. Un freno del Ejecutivo para marcar las diferencias. Si como declarara el diputado nacional Agustín Rossi, desde el punto de vista estratégico y los objetivos de este gobierno y los de los dirigentes gremiales son coincidentes, y que los puntos que plantea la CGT en la agenda son los que están en el gobierno, no llego a entender la dureza de la disputa política. Los temas que están en la agenda de los trabajadores, como el mínimo no imponible, las asignaciones familiares, el tema de la salud y las obras sociales, son temas que el gobierno conoce y no los resuelve. El reclamo del líder camionero significaría el fin del Estado corporativo iniciado por Perón en 1945, es decir, la independencia de la central obrera de la conducción política del gobierno. Se acordó tarde. La dependencia del Estado le significaron declinaciones muy peligrosas. Hagamos historia, y tengamos en cuenta, que el movimiento obrero organizado es más fuerte que el Partido Justicialista, y por lo tanto puede subsistir sin él. Con el gobierno de Frondizi logró conquistas importantes. Subestimarlo sería, a mi juicio, un error político grave e irreversible para el gobierno. Son muchos los que esperan que Hugo Moyano renuncie lo más pronto posible a la conducción de la CGT, y no espere hasta julio. No creo que lo haga. Después de la muerte de Perón, cada gobierno que se dijo peronista, debió enfrentar un agudo conflicto con el sindicalismo, con efectos perjudiciales y funestos, porque finalmente terminaron por sacarse la careta. Nuestra Presidente, el día de la creación de la bandera, apenas audible pero visible dijo: "Vamos por todo". La lucha por mantener o incrementar el poder de cada cual, implica para la sociedad un potencial distanciamiento, con las graves consecuencias que ello acarrearía. Aquí de lo que se trata es de no llevar más leña al fuego, pues como dice un proverbio oriental: nunca enciendas un fuego que no te sientas capaz de apagar.






























