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Fue liberado el segundo activista argentino de Greenpeace que estaba preso en Rusia

La liberación de Orsi se suma a la ya obtenida por la mayoría de los ambientalistas de la ONG, entre ellos la argentina Camila Speziale, quien anteayer pudo dejar la cárcel.

Sábado 23 de Noviembre de 2013

El activista de Greenpeace Hernán Pérez Orsi, quien se encontraba detenido en Rusia junto a otros ecologistas tras participar de una protesta contra la explotación petrolera en el Artico, fue puesto en libertad ayer, por lo que ya no queda ningún argentino en el centro de detención de San Petersburgo.

   Su liberación se suma a la ya obtenida por la mayoría de los ambientalistas de la ONG, entre ellos la argentina Camila Speziale, quien anteayer pudo dejar la cárcel.

   Ambos debieron enfrentar el pago de una fianza de dos millones de rublos (61.000 dólares) cada uno, depositada por Greenpeace, aunque continuarán soportando los cargos por vandalismo.

   Si bien no se conocen las condiciones de la liberación, Pérez Orsi deberá permanecer en Rusia mientras continúe la investigación de la causa, que involucró a 30 miembros de la organización ambientalista.

   Así lo confirmó Greenpeace Argentina a través de su cuenta oficial de la red social Twitter y de un comunicado de prensa.

   “Estoy esperando a mi familia, abrazándome con gente, amigos, la verdad es una emoción muy grande y fuerte, y es un paso muy importante para nosotros estar en la calle respirando aire libre y apreciando las cosas de una forma que no me la voy a olvidar nunca en la vida”, dijo Pérez Orsi a la porteña Radio Vorterix.

   El activista marplatense dijo que desde el punto de vista procesal “esto es chiquitito” porque “estamos afuera pero seguimos procesados, no cambia nada; pero tenemos mucha fuerza y esperanza, con la precaución de que esto se puede dar vuelta en cualquier momento”.

   Orsi contó que pasó estos más de dos meses “en una celda con 20 grados bajo cero afuera, con gente que no habla el idioma, no sabiendo qué estaba pasando; la incertidumbre y el desconocimiento de la situación, todo pasó por mi cabeza”, aunque rescató que siempre se sintió acompañado “por el calor de la gente, porque sabía que había mucha gente preocupada”.

Cargos. Las autoridades rusas dejaron en libertad bajo fianza a 29 de los 30 ocupantes (28 activistas y dos periodistas) del Arctic Sunrise detenidos el 19 de septiembre pasado mientras protestaban contra la explotación de petróleo en el Mar Artico.

   Uno de los tripulantes, el australiano Colin Russell, sigue en prisión preventiva y el rompehielos de bandera holandesa continúa confiscado.

   Los activistas recuperaron sus pasaportes pero no tienen permiso de abandonar el país.

   “La realidad es que 30 personas que actuaron de forma pacífica y valerosa han pasado dos meses en prisión por delitos que no cometieron. El tiempo que pasaron ha sido suficiente”, sostuvo el director ejecutivo de Greenpeace International, Kumi Naidoo.

   El Arctic Sunrise protestaba contra las perforaciones petroleras en la zona cuando las fuerzas de seguridad rusas lo abordaron y detuvieron a las 30 personas.

   Los activistas fueron puestos en prisión preventiva acusados de piratería, aunque luego la corte que los juzga rebajó la causa a vandalismo, un cargo con una pena máxima de siete años de cárcel.

   Primero fueron llevados a la ciudad de Murmansk y luego trasladados a Petersburgo. La brasileña Ana Paula Maciel, de 31 años, fue la primera en dejar el centro de detención.

   Aunque obtuvieron la libertad bajo fianza, todos los acusados deberán permanecer en el territorio ruso mientras la justicia de ese país decida si pueden retornar a sus hogares.

El tribunal dijo que Rusia debe devolver el barco

El Tribunal Internacional del Mar ordenó ayer a Rusia devolver bajo fianza el barco de Greenpeace Arctic Sunrise y liberar a sus 30 ocupantes.

   La decisión es vinculante y de aplicación inmediata, aclaró la corte internacional con sede en Hamburgo.

   El tribunal fijó el monto de la fianza en 3,6 millones de euros (4,8 millones de dólares), suma que Holanda debe depositar como garantía bancaria en Rusia.

   Rusia comunicó poco después que no admitía la orden. El ministerio del Exterior ruso recordó que en 1997 Moscú ratificó solo parcialmente la Convención de la ONU de los Derechos del Mar y que no reconocía decisiones que limitasen su soberanía.

   Moscú, que desde un principio rechazó la jurisdicción del Tribunal del Mar y estuvo ausente tanto en la primera audiencia como en la lectura de la orden, indicó que estudiaría la decisión para dar una respuesta.

   La decisión fue avalada por 19 de los 21 jueces que integran el cuerpo y sólo dos votaron en contra, el magistrado ruso Vladimir Golitsyn y el ucraniano Markiyan Kulyk.

   El tribunal destacó que son medidas provisionales hasta tanto falle en el contencioso un tribunal de arbitraje. Holanda fue la que acudió a la corte.

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