El Papa Francisco se viste de sacerdote algunas noches y sale escondido a ayudar a los pobres que viven en las calles de Roma, según publicó un diario estadounidense.
El Papa Francisco se viste de sacerdote algunas noches y sale escondido a ayudar a los pobres que viven en las calles de Roma, según publicó un diario estadounidense.
Cae la noche y, a veces, el Papa Francisco tiene una regresión a su época de sacerdote. Así lo afirma una nota de The Huffington Post en la que citan a una fuente vaticana para confirmar que, de vez en cuando, Jorge Bergoglio se viste de padre para salir de incógnito por Roma a dar limosnas a los pobres de la capital italiana.
El rumor comenzó, casi sin querer, por unas declaraciones del arzobispo polaco Konrad Krajewski, denominado el Limosnero del Vaticano, por ser la persona que asigna parte de la riqueza de la Santa Sede a los que más lo necesitan.
Una sonrisa pícara. En una reciente entrevista, Krajewski dijo: "Cuando le digo «Voy a salir a la ciudad esta noche», existe el riesgo constante de que venga conmigo". Cuando se le consultó puntualmente si alguna vez sucedió eso, el arzobispo y confidente del Papa argentino simplemente sonrió, con cierta picardía, lo cual despertó la duda.
A partir de esta situación, una fuente bien informada de Roma dijo al diario estadounidense The Huffington Post que "los guardias suizos confirmaron que (el Papa) se ha aventurado a salir por la noche, vestido como un sacerdote regular, para reunirse con hombres y mujeres sin hogar".
El diario recordó que, en sus épocas como arzobispo porteño, Bergoglio hacía lo mismo para reunirse con los más necesitados para conversar y comer con ellos, para demostrarles que no estaban solos. No sorprendería que este Pontífice, que quiere "una Iglesia pobre para los pobres", mantenga la costumbre aún en su nuevo hogar.
Sin embargo, de confirmarse esta versión, no sería una completa novedad para la Santa Sede. Todavía sigue vivo el recuerdo de las salidas a escondidas de Juan XXII para disfrutar de la belleza de Roma por la noche. También se recuerdan las anécdotas de la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Papa Pío XII se vestía como franciscano para ayudar a refugiarse a los judíos italianos. También el antecesor de Francisco, Benedicto XVI, ha tomado a los visitantes de una muestra de arte por sorpresa, cuando llegó allí sin previo aviso.
Nombró obispos argentinos
El Papa Francisco designó ayer dos obispos auxiliares para la diócesis de Lomas de Zamora, en el sur del conurbano bonaerense, cuyo obispo diocesano es monseñor Jorge Rubén Lugones. Se trata del presbítero Jorge Vázquez, de 63 años, actualmente vicario general de la diócesis de Lomas de Zamora, a quien el Papa Francisco nombró obispo titular de Castra Nova. También nombró al padre fray Carlos Alberto Novoa de Agustini, sacerdote capuchino de 47 años, actualmente vicario de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en la ciudad de Córdoba, a quien el Pontífice Jorge Bergoglio designó obispo titular de Mascliane.
El Papa estudia con el G8 reformar la Curia
El Papa se reunió ayer en la segunda ronda de encuentros con los ocho cardenales que lo asesoran para la reforma de la Curia Romana, el G8 del Vaticano, quienes lo deberán ayudar a revisar la Constitución Apostólica de 1988, tras años de escándalos y críticas contra la maquinaria del gobierno central de la Iglesia católica.
“Los cardenales celebran sus reuniones a puerta cerrada con Francisco en su estudio de la Casa Santa Marta, dentro del Vaticano, donde comenzaron a estudiar la posibilidad de fusionar numerosos dicasterios y congregaciones, como se llaman los casi 20 ministerios de la Santa Sede”, precisó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.
El religioso advirtió a la prensa que “no esperen decisiones espectaculares a corto plazo, porque Francisco, respetando su estilo de gestión, no tomará decisiones en forma precipitada”.
“No se prevé una conclusión de las labores a corto plazo. En febrero se celebrará otra ronda de reuniones”, precisó Lombardi.
Los cardenales del G8 están convencidos de que una reforma del gobierno central de la Iglesia requiere “una reflexión profunda”, recalcó.
“No se van a limitar a hacer retoques y cambios marginales, sino que van a trabajar en una Constitución con novedades consistentes, en definitiva, en una nueva Constitución”, adelantó el vocero papal.
La Constitución Pastor Bonus fue adoptada por Juan Pablo II en 1988 y reglamenta específicamente la Curia Romana.
Por tres días, hasta mañana, los purpurados, designados por Francisco un mes después de su elección, analizarán junto con el Papa la situación de las entidades de la Curia.
“Se comenzó por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos”, indicó el vocero papal.
Según los expertos en asuntos del Vaticano, además de fusionar esos ministerios y reducir la burocracia, se estudia la posibilidad de redimensionar el poder de la Secretaría de Estado, que se había convertido en un papado en la sombra, blanco de intrigas.
Igualmente se examina la posibilidad de invitar a una parte del personal interno a trabajar en las parroquias, donde se necesitan religiosos, para cumplir con el principio del Papa argentino de “una Iglesia al servicio de los otros y no al servicio de su poder central”.



Por Florencia O’Keeffe