Charles S. Pierce sabrá perdonar pero a grosso modo su concepto de semiosis ilimitada insiste en que un signo nunca se agota en sí mismo sino que genera otro y así hasta el infinito. Esos signos cargan con las innumerables significaciones que los usuarios del lenguaje y el contexto les imponen. Es decir, luego de pasar por ese trance, ningún signo de la cultura es neutral y mucho menos cuando, producto de un campo determinado logra colarse en otro ofreciéndose a nuevas y diferentes interpretaciones. La mención que el gobernador Hermes Binner hizo el jueves del mediático empresario chocolatero Ricardo Fort no quiere decir lo mismo en el marco de la entrega de 32 viviendas para trabajadores textiles de Reconquista que en los programas de chimentos de la TV. La alusión a la lectura y a apagar el aparato de televisión, ratificada con la inclusión de una biblioteca con libros en la casa, supone un cambio de actitud con respecto al consumo mediático pero por sobre todo la esperanza de que los valores por lo que peleamos (concientemente o no) no se pierdan en medio de las lentejuelas de la hiperrealidad televisiva.
El Ministerio de Educación de Santa Fe había llamado la atención sobre la participación de una escuela especial de Tostado en “ShowMatch” ya que los alumnos iban a ser expuestos “en un programa que no es cultural ni educativo”.
No es intención de este comentario traducir al gobernador, aunque con la licencia semiótica que pregona Pierce, bien se pueden enumerar algunas de las significaciones que el signo Fort genera en simples mortales como nosotros y la influencia que ellas tienen en nuestra comunidad.
Fort significa chusmerío, información banal, actitudes descartables, ambiciones desmedidas. Fort significa paracaidismo, logros sin esfuerzo, acciones sin altruismo. Fort significa despotismo, maltrato (verbal y psicológico) contra sus empleados, allegados y hasta contra sus simpatizantes. Fort significa el desrespeto por las mujeres, la cosificación de las personas. Fort significa exhibicionismo, una burguesía industrial aborigen que derrocha su dinero en Miami sin importarle los problemas sociales del país que le da de comer. Fort significa el individualismo a ultranza, la apoteosis de la imagen en desmedro del contenido, la hegemonía del cuerpo sin ideas. Fort significa ostentación, impudicia, obsecuencia. Fort significa una televisión chata, chabacana, de esquema culo-teta, que llora con lágrimas de mentira mientras le agradece a Marcelo Tinelli “la oportunidad de su vida”. Fort significa la falta de talento, de estudios, de preparación, el ninguneo de las escuelas de arte. Fort significa cholulismo, inmadurez. Fort significa violencia, patovicas, seguridad privada. Fort significa todo lo que no queremos para los jóvenes.
Puede parecer naif enfrentar a Fort y a todo lo significa con una biblioteca, aunque muchas creamos lo contrario. Pero el signo Fort no debe ocultar a quienes le ofrecen sus espacios en los medios. Muchos de ellos alguna vez deberán dar cuenta de sus decisiones y de la vileza con que manejaron sus negocios. Menos mal que para ese momento Fort será sólo una anécdota. l




























