Su rostro estaba flexible. El timbre de voz era armonioso. Se notaba que Luciano Figueroa había
entrado en un estado de pura relajación el día después de haber sido el gran protagonista de
Central en el ajustado triunfo ante Tiro Federal. Es que Lucho volvió al gol. Y lo más
significativo aún fue que ejecutó y convirtió su primer penal defendiendo la camiseta que lleva en
su corazón. “Por suerte ahora estoy un poco mejor. Me pude sacar esa bronca interna que me
estaba provocando no convertir un gol desde hacía algunas fechas”, afirmó el delantero
minutos después de haber compartido un momento de relax junto a sus compañeros. “La verdad es
que agarré la pelota en un momento duro. Hasta al arco veía chiquito. Por suerte todo terminó
saliendo bien”, confesó el goleador en el mano a mano que mantuvo con Ovación tras la
práctica matinal.
—¿Sentís que te sacaste la mufa con el gol que le hiciste a Tiro?
—Espero que así sea. Tuve la suerte de que esta vez hubo un penal,
me tocó patearlo y convertirlo. Interiormente necesitaba volver a marcar porque venía salado desde
ese punto de vista.
—¿En qué pensaste a la hora de patearlo, porque agarraste la
pelota en el momento que más quemaba?
—Estaba brava la cosa. No podíamos quebrar el cero y a eso hay que
sumarle que la gente estaba impaciente. Todo eso influye. Pero sinceramente fui con tranquilidad y
muchas ganas de hacer el gol. Sé que agarré la pelota luego de haber errado un par de situaciones y
era difícil afrontar ese duro momento. De hecho, el arco se veía chiquito por todo lo que estábamos
viviendo. Pero había que ponerle el pecho a esa situación y por eso decidí hacerme cargo de
ejecutar el penal. Gracias a Dios salió todo bien.
—Si no anotabas el penal te iban a tener que sacar escoltado de la
cancha porque la gente a esa altura se la había agarrado con vos...
—Sí, más que escoltado, me iban a tener que sacar en helicóptero,
je. Estaba brava la cosa de verdad, pero lo bueno es haber contado con el apoyo de mis compañeros y
el cuerpo técnico. Eso me dejó mucho más tranquilo a la hora de pararme frente a la pelota. Pasa
todo por la confianza. Es así.
—Fue el primer penal que pateás en Central. ¿Te resultó más
difícil de lo imaginado?
—Sí, fue duro. Es el segundo penal que pateo en mi carrera. El
primero lo había convertido en Cruz Azul. Nunca fui de patearlos. Pero como el técnico (Rivoira) me
había dicho que si había uno me tenía que encargar, no hice más que cumplir con mi deber. Aunque
reconozco que fue un instante muy complejo por el contexto que había. Ojalá que de ahora en más se
me haya abierto el arco por el bien de todos. Porque Central está por encima de todos. l


































