El crimen de Juan Manuel Cecchini, un empleado de 32 años que fue raptado y
asesinado a balazos tras una discusión en un bar, no fue un ataque preparado ni producto de un
acuerdo entre varias personas sino una reacción súbita del hombre que le disparó, quien se
encuentra prófugo y con pedido de captura. Eso se desprende de una resolución de la jueza de
Instrucción María Luisa Pérez Vara, quien le dictó la falta de mérito a cuatro imputados. Tres de
ellos estuvieron en el lugar pero, según surge de la causa, no participaron del homicidio.
El crimen de Cecchini, a quien acribillaron a tiros que le dejaron nueve
orificios en el cuerpo, "no respondió a un plan previo" y "no hubo una concertación" de voluntades
para asesinarlo, según planteó la jueza. Entre los acusados estaba un amigo de la víctima que
resultó herido de bala en el lugar y escapó ante el temor de que también a él lo mataran, según
indicaron sus abogados, Juan Ubiedo y Hernán Tasada.
La investigación judicial arrojó que tres de los cuatro detenidos estuvieron
presentes en algún tramo del ataque, que comenzó con una pelea en un bar y culminó con el crimen en
Deán Funes al 6700 como resultado de una discusión por la venta de un auto con problemas de
papeles. Para la jueza Pérez Vara, "no surge que los imputados hayan estado de acuerdo" para matar
a Cecchini.
"Tampoco en el lugar se pudieron poner de acuerdo de golpe", evaluó la
magistrada. Por el contrario, consideró que la víctima quiso saldar una deuda con un auto en muy
mal estado y esto provocó la reacción del homicida: "El enojo y las características del vehículo
podrían haber generado el conflicto".
Hipótesis inicial. Esto refuerza la hipótesis de la policía respecto de que la
ejecución de Cecchini fue una venganza por la venta de un utilitario con pedido de secuestro.
Cecchini tenía 32 años, trabajaba en una fábrica de lonas y en la compraventa de autos usados.
Estaba casado y tenía dos chicos. Fue asesinado el 28 de septiembre, a las 23.30, en Deán Funes al
6700.
Según contó la esposa de Cecchini a la policía, esa noche su marido salió de su
casa tras recibir el llamado de un hombre con quien quedó en encontrarse en un bar de Presidente
Perón al 6200, a dos cuadras de su domicilio. El hombre fue al lugar en su pick up Ford F-100 y
acompañado de su amigo Fernando L., de 25 años, quien fue conduciendo un viejo Daewoo. Al parecer,
con ese auto tenía previsto saldar una deuda.
En el bar se encontraron con un hombre a quien Cecchini le había vendido un Fiat
Fiorino y con un posterior comprador de ese vehículo, a quien se lo habían secuestrado porque tenía
un pedido de captura de la policía bonaerense. En medio de una discusión, el primer comprador sacó
un arma de fuego, hizo salir a Cecchini y a su amigo del local y los obligó a subir al Daewoo. Un
hombre que acompañaba al agresor los siguió en la pick up de la víctima.
Con Fernando al volante, Cecchini como acompañante y el homicida empuñando la
pistola en el asiento trasero, se dirigieron por Presidente Perón hasta Deán Funes al 6700, donde
se detuvieron. Detrás estacionó la pick up. En el auto hubo un forcejeo y luego dos secuencias de
disparos. Fernando L. recibió un tiro que le fracturó la pierna izquierda y Cecchini fue asesinado
de varios balazos, Quedó tendido en la calle con nueve orificios en el cuerpo. "No, loco, pará", le
escucharon decir los vecinos antes de las detonaciones. Una vecina contó que el tirador "lo dejó
tirado boca arriba en la vereda. Después volvió y le tiró dos veces más". Los proyectiles
impactaron en la cabeza, el tórax, el abdomen y las piernas de Cecchini.
Falta el autor. Dos días después Fernando L. quedó preso. Ahora la jueza Pérez
Vara evaluó que se fue "como pudo" en el Daewoo para preservar su vida. Otro hombre que había sido
detenido es José Luis C., alias Mono o Negro, último comprador del utilitario que motivó la
discusión. Respecto de él, la jueza consideró que sólo estuvo en el bar, pero se fue del lugar en
un Renault Megane.
En octubre fue arrestado Sergio R., de 30 años, quien según la resolución iba en
la chata detrás del Daewoo cuando Cecchini fue llevado al lugar de su ejecución. El último
implicado es Luis C., primer dueño del auto, quien directamente "no estuvo en el lugar". La
resolución, de no mediar otras pruebas, es la antesala hacia la desvinculación definitiva de todos
ellos. Mientras tanto sigue en pie el pedido de captura del autor material, quien según Fernando L.
fue el único atacante.
Sin rostro
Juan Manuel Cecchini fue asesinado frente a un depósito de aberturas que tiene
cámara de seguridad. Las imágenes muestran un solo tirador e incluso se ve un arma. Pero
difícilmente aporten algo para identificarlo: sólo se le ven las piernas y la toma más completa
enfocó el cuerpo del agresor por debajo de los hombros.