Ocurrió otra vez. Tres hombres vestidos con ropa de trabajo color azul, que
dijeron ser empleados de Telecom, llegaron el domingo a un departamento de pasillo de Riobamba al
1000 y asaltaron a una pareja de ancianos de 83 años. Los abuelos habían denunciado 48 horas antes
la falta de servicio. En este atraco confluyeron una vez más el cuento del tío como ardid y la
precisión de la información previamente colectada. Los ladrones golpearon con violencia a los
dueños de casa y se llevaron, según la denuncia, 300 mil pesos en joyas de oro y alhajas. Y además
unos 7 mil pesos en efectivo. Por su mecánica, el golpe tiene gran similitud con otros dos hechos
registrados el año pasado en La Paz al 900 y San Lorenzo al 700.
"Buen día señor, venimos de Telecom para reparar su línea rota". Cuando el
domingo a las 9.30 de la mañana don Angel escuchó eso de parte de tres hombres vestidos con ropa de
trabajo, ante su puerta de rejas, se sintió afortunado. El viernes una de sus sobrinas había hecho
el reclamo porque su teléfono no funcionaba y a 48 horas ya venían a arreglárselo. Pero estaba
lejos de ser ese su día de suerte.
"Eran tres hombres vestidos con ropa de trabajo azul con un rollo de cable en la
mano", relató ayer Angel. "Mi esposa está bastante golpeada y el mal ya está hecho. No quiero
hablar. Nos golpearon bastante a los dos", explicó con amargura el hombre de 83 años.
Buenos vecinos. Para los que viven sobre Viamonte entre San Martín y Sarmiento,
Angel y Delia son vecinos de toda la vida. La cuadra tiene la particularidad que en ellas viven
vecinos con muchos años en el barrio República de la Sexta. Ambos tienen 83 años y viven en un
departamento de pasillo, al lado de una verdulería. "El hombre es un viejo joyero. Tiene más de 50
años en el rubro", precisó una doña, indignada por el robo. "A ella la golpearon mucho. Hasta se la
llevaron en ambulancia. Si ya los habían robado, ¿para qué golpearlos así?", dijo. Según comentó
escuetamente Angel, la semana pasado se percató que su línea telefónica no funcionaba y le pidió a
una sobrina, una mujer de 60 años, que hiciera el reclamo ante Telecom. El viernes la mujer
cumplimentó el pedido. El sábado un hombre tocó el timbre, se anunció como operario de la empresa,
pero se marchó diciendo que "no tenía las herramientas para realizar la reparación".
La llegada. Y así llegó el domingo. Aproximadamente a las 9.30 de la tórrida
mañana, llegaron tres hombres vestidos con ropa de trabajo. Tocaron el timbre y se anunciaron. Al
verlos Angel no dudó. Abrió la puerta de rejas de su departamento, caminó por el pasillo los 25
metros que lo separan de la puerta de calle y les abrió. Tres hombres, uno de ellos con un rollo de
cable en la mano, vestidos con ropa de trabajo. Dijeron ser "de Telecom" y que venían "a reparar la
línea". Una vez que los hombres vestidos de azul ganaron el interior de la casa, todo cambió. Según
confiaron fuentes allegadas a la causa, uno de los maleantes exhibió un arma de fuego y para los
abuelos comenzó un calvario.
El castigo. Hubo intimidación física tanto a Angel como a Delia para que dijeran
dónde estaba el botín que habían ido a buscar. Así llegaron hasta una caja fuerte en una habitación
contigua al dormitorio de la pareja. De ahí se llevaron joyas de oro y alhajas por un valor
estimado por la víctima, joyero de profesión, en trescientos mil pesos. Y de una vitrina tomaron
unos siete mil pesos en efectivo. "Don Angel solía venderles en su casa a algunos joyeros de mucha
confianza. Pero no son muchos en el barrio que saben que Angel es joyero", indicó una vecina.
Una vez completada su faena a los ancianos los llevaron hasta el baño, los
ataron con alambre y trozos de tela. En la boca también les colocaron unos trapos. A Delia la
dejaron tirada en el piso, en ropa interior. Y a Angel dentro de la bañadera. Agarraron el botín y
se fueron dejando la puerta abierta, con las llaves del lado de afuera.
"El domingo estuve sentado un largo rato en la vereda con otro vecino y no vimos
nada raro. En la calle no había un alma", explicó un muchacho de la cuadra. "Cuando se levantó el
vecino que vive en el otro departamento que hay en el pasillo, vio que la puerta de la casa de don
Angel estaba abierta con la llave del lado de afuera. Entonces llamó a los familiares", contó una
comerciante.
Amarrados y en shock. Cuando los familiares llegaron, ingresaron a la casa y
encontraron a la pareja maniatada en el baño en total oscuridad, ya que en la manzana la luz estuvo
cortada. Aunque ninguno de los vecinos en la cuadra recordaba ayer en qué período faltó la energía
eléctrica.
Los ancianos estaban golpeados y en estado de shock. Por eso llamaron a una
ambulancia de un servicio médico privado y Delia fue llevada a un sanatorio de Sarmiento al 3100.
"Mi esposa tiene la cara así", comentó ayer Angel haciendo el gesto del ojo hinchado.
Los vecinos comentaron que el edificio del Sindicato de Obreros de Estaciones de
Servicio, Garajes, Playas y Lavaderos Automáticos (Soesgyp) —que está sobre la vereda de
enfrente casi en diagonal al pasillo donde vive la pareja—, posee con cámaras de seguridad
externas. Ayer los pesquisas esperaban ver las grabaciones para detectar algún dato que movilizara
la investigación. La denuncia fue radicada en la seccional 4ª que actúa junto a la Brigada de
Investigaciones de la Unidad Regional II.
Es un ardid reiterado: cortan el teléfono y dicen venir de Telecom. Fue en
Riobamba al 1000
Lo sufrió una pareja de ancianos. Fueron golpeados y atados en un baño. Los
hallaron en shock
Leo Graciarena
La Capital