Los procedimientos que interrumpen quirúrgicamente estos nervios se descubrieron hace décadas pero fueron abandonados con la llegada de nuevos fármacos que apuntan al sistema renina-angiotensina, que regula la presión sanguínea y la retención de líquido.
La presión arterial elevada, o el esfuerzo excesivo de la sangre para moverse por las paredes de los vasos, es el principal factor de riesgo de muerte prematura en todo el mundo.
La lectura superior de la presión sanguínea debe ubicarse en 120 para considerarse normal. Luego de 140 se la clasifica como presión arterial elevada.
El tratamiento usa un catéter que se inserta en la ingle y a través de los vasos sanguíneos alcanza la arteria que conduce a los riñones.
Una vez en el lugar, el dispositivo aplica pequeños toques de radiofrecuencia para destruir los nervios que recubren el vaso.
En el estudio, cerca de la mitad de 106 pacientes fueron seleccionados al azar para someterse al procedimiento, además de seguir con el tratamiento con sus medicinas. La otra mitad sólo tomo la medicación.
Luego de seis meses, la presión entre los que realizaron el tratamiento bajó 32 puntos en la lectura superior y 12 en la inferior, lo que llevó a muchos a ubicarse en el rango normal y abandonar el de hipertensión. En el grupo de control no se registraron cambios.
El tratamiento ya fue aprobado en Europa y se estudia su aplicación en Estados Unidos.l (Reuters)