Si no había dinero suficiente para cumplir con la ley del 82 por ciento, le pregunto a la señora presidenta de dónde salen los recursos y cuál es el negocio de la Ansés, porque siempre y en cualquier economía el que pone la plata es el que debe ganar, pero en este caso con intereses del 2 por ciento, el 4 por ciento y el 14 por ciento, utilizando indebidamente los Fondos de Garantía y Sustentabilidad no alcanzaría a cubrir el déficit frente a una inflación que supera el 25 por ciento anual, lo que no deja de ser un excelente negocio para aquellos que tengan acceso a este subsidio. ¿No piensa nuestra presidenta que si esto se hace realidad llegará un momento en que no sólo los jubilados actuales se verán afectados (ya que no se cumple con las actualizaciones de los haberes jubilatorios ni los pagos a los juicios con sentencia firme), sino que los futuros jubilados no podrán gozar de su jubilación si el Tesoro en alguna medida no va a remediar esta falta de recursos con este mal manejo de los fondos, produciéndole un daño irreparable al ya manoseado sistema jubilatorio argentino? Entonces debemos pensar que esto es otra más de las mentiras, que no se trata de un préstamo sino de un subsidio más con la plata de los jubilados, los mismos que día a día se ven más empobrecidos por esta política de clientelismo político y prebendarlo con el solo fin de ganar votos para perpetuarse en el poder.

































