La telefonía celular ha impuesto a nuestra cultura una indudable innovación en la forma de comunicarnos, ha hecho posible hablar de una punta del globo a la otra en un solo movimiento y también ha dispuesto que nuestras conversaciones sean mucho mas triviales y efímeras, no importa demasiado lo que se diga, total mensajes sobran, aquí lo que importa es pensar "al mensajero". Hay actualmente en el mundo más de mil millones de teléfonos celulares, parece que la comunicación entre los humanos ha mejorado, pero sólo parece. Las compañías de celulares no sólo se reducen a la prestación de estos servicios, sino que también han ampliado su mercado a la internet y la televisión prepaga, detectando que es ahí también donde su potencial capital puede aumentar en plusvalía. Ahora bien, como cliente de la compañía Claro, necesito hacer mi descargo a los efectos de sentirme un poco mejor y de contarle a quien no tenga la fortuna de "comprar este servicio" cómo es que manejan el incentivo. Dicha compañía envía de tres a cuatro mensajes diarios a todos sus clientes, invitándolos a comprar, a comprar un poco más, y después de eso a seguir comprando, hasta el punto en que uno se siente ya casi un afortunado. ¿Cómo no aprovechar todas estas promociones?, sería un necio si no lo hago. La verdad manda decir que este razonamiento es nefasto, pero parece ser y es el que estas compañías distribuyen a mansalva en sus insoportables mensajes, a cualquier hora del día y sin tener el cliente la posibilidad de evitarlos. ¿Que nombre podríamos ponerle a esta tentativa constante de consumir más y más hasta la propia existencia, dónde está mi derecho de elegir, cómo y cuándo comprar, o será que esos valores son tan endebles como los servicios que nos venden?





























