Un grupo de arqueólogos descubrió en Venecia, Italia, los restos de una vampiresa del siglo XV. La calavera aparece con una estaca que le atraviesa la boca, del mismo modo que indica la tradición medieval para acabar con los vampiros.

Un grupo de arqueólogos descubrió en Venecia, Italia, los restos de una vampiresa del siglo XV. La calavera aparece con una estaca que le atraviesa la boca, del mismo modo que indica la tradición medieval para acabar con los vampiros.
Cerca del lugar existía en 1468 un hospital para enfermos de la peste. Quizá la asociación con los vampiros proceda de que muchas víctimas de la peste expulsaban al morir un reguero de sangre por la boca. La leyenda cuenta que estos "muertos vivientes" se alimentaban en sus ataúdes de la sangre de los cadáveres infectados con la peste y con sus mordiscos propagaban la enfermedad. Para evitarlo, se clavaba a los sospechosos una estaca atravesándoles la boca, para evitar que pudieran morder.