Como atrapada en el lodo, Tartagal intenta lentamente recuperarse del aluvión que azotó a la ciudad el 9 de febrero y dejó tres muertos. En la intendencia, la actividad parece agobiada entre el calor, la humedad y la dimensión de las urgencias.

Como atrapada en el lodo, Tartagal intenta lentamente recuperarse del aluvión que azotó a la ciudad el 9 de febrero y dejó tres muertos. En la intendencia, la actividad parece agobiada entre el calor, la humedad y la dimensión de las urgencias.
El intendente Sergio Leavy no anda con vueltas y sabe que lo critican por ser propietario de Leavy Maderas, empresa ubicada a la entrada de Tartagal, sobre la ruta 34. "No tengo vergüenza en ser maderero", dice el "Oso Leavy", como reza en la puerta de su austero despacho. "Como a todos, al nacer me pusieron en una cuna de madera. Y, al morir —salvo que seamos muy ecologistas y los cajones sean de chapa—, terminaremos entre maderas", resalta el cuestionado empresario que intenta conjugar su actividad privada con la función pública, al igual que lo hace el gobernador Juan Manuel Urtubey y sus hermanos.
Tala selectiva. "No desmonté una hectárea en mi vida", asegura. Al ser consultado sobre cómo obtiene la materia prima de su empresa, afirma que "sacamos (árboles) de zonas ya deforestadas, no queremos tomar árboles nuevos, de los pocos que quedan. De cien especies trabajamos cinco que se permiten extraer. Como maderero, no puedo comprar un campo, sembrarlo, esperar a que la Nación me pague y aguardar veinte años para explotarlo. Además, genero 30 empleos desde hace 17 años, con la mayoría en regla", detalla. "Me han acusado y perseguido por ser opositor y estar con Kirchner, pero me la banqué y no soy tonto. Si tuviera problemas hubiera puesto mi empresa a nombre de otro", remarca.
También explica que "los madereros han convivido con los aborígenes del monte antes que las fronteras agropecuarias los corrieran. Los camioneros que transportaban troncos también les llevaban provisiones. Durante 80 años no hubo conflictos. He sido un gestor de hacer las cosas bien, pretendemos hacer un trabajo racional y aún hoy, al sobrevolar la zona, se ven una gran cantidad de bosques que sobreviven", afirma, a pesar de las acusaciones de los ambientalistas.
Quejas contra una ley. "Fui presidente del parque industrial maderero, pero la ley de forestación nacional no nos favorece, esta prohibido forestar en montes nativos, lo que abarca casi al cien por ciento de la zona. Son leyes para otra región", se queja.
Latifundios bolivianos. Sobre la historia de Tartagal, señala: "Hace 84 años, en la zona había muchos terrenos que pertenecían a bolivianos, eran grandes latifundios que luego fueron heredados por sus hijos. Por eso unas cuatro familias concentran hoy la agricultura en una zona muy fértil. La región era denominada centro maderero Tartagal, y ya Bunge y Born tenía 60 hectáreas en Mosconi, aquí cerca".
Leavy estima que en los proyectos agrícolas "cada mil hectáreas trabaja una sola persona. Con la madera se empleaban a casi seis mil personas, era un lugar virgen y se cuidaban los árboles. Pero ahora los queman para cultivar. Para evitarlo les pagamos para que nos dejen sacar la madera".
Culpa de Bonasso. Por otra parte, "las petroleras tampoco son tan santas, antes de 1992 se hacían trabajos sin fijarse en el ambiente, abrían caminos y abrían pozos". Para Leavy, "el que creó el primer problema ambiental en el país —sin querer, me imagino—, fue el diputado (Miguel) Bonasso. Desde que empezó a hablar sobre el proyecto de ley de bosques hasta que se implementó la norma pasaron varios años y muchos desmontaron rápido, acelerando la deforestación".
Legislar "desde el Tortoni". Pero al ser preguntado sobre la presión de sus colegas madereros para frenar la ley de bosques, recientemente reglamentada por el gobierno nacional, Leavy justificó el retraso en ponerla en acción en que "no había fondos y se la debía reglamentar para decir cómo proteger al que tiene un monte y se le prohíbe extraer maderas de allí, aunque deba seguir pagando impuestos". Y sentenció: "El tema forestal lo debe trabajar gente que sabe, no se puede sólo hablar desde el café Tortoni. Para que la ecología funcione debe tener tres patas: la económica, la social y la del medio ambiente. Si hay un campo y no lo podemos trabajar tenemos que irnos todos", concluye el intendente de Tartagal.