La cuarta edición de la Copa Argentina (hubo dos anteriores, en 1969 y 1970, ver aparte) trae a cuento muchos recuerdos. Para Central se trata de una espina, por aquella final perdida contra Huracán. Había otro entrenador, otro plantel si se quiere, pero la misma ilusión de ganarla, cosa que no se pudo. Tal vez por eso pueda ser tomada con más optimismo que el habitual. Claro que no todo pasa por aquello que sucedió en San Juan hace un puñado de meses. El presente canalla hace que estos jugadores, su cuerpo técnico, los dirigentes y también los hinchas se ilusionen más de la cuenta. La condición de escolta del líder Boca en el torneo local es la base de todo.






















