La bicicleta financiera es una experiencia negativa, la otra saludable, económica y ecológica. Veamos esta paradoja: en Rosario los automovilistas rechazan las bicicendas mientras conducen nerviosos por el tránsito atascado y esquivando a cadetes que en moto hacen malabares circulando a gran velocidad bajo el pretexto de entregar algo rápido. Al mismo tiempo todos nos quejamos por la contaminación ambiental. La insensatez de nuestros comportamientos a veces tiene excepciones: en un pequeño cartel fotocopiado y pegado rudimentariamente en la pared leí el siguiente texto de un grupo de emprendedores que comunicaban su actividad "En nuestro país existe un vehículo con motor cada dos personas. El consumo de combustibles fósiles es la principal actividad contaminante de los hombres. Una de las formas de resolver esta situación es cambiar pequeñas pero puntuales acciones diarias". La promoción continuaba explicando que habían formado una cooperativa de cadetes en bicicleta a la que llaman cadetes ecológicos.






























