Mendoza.— Un pastor evangélico fue asesinado de un balazo en un confuso episodio ocurrido en el departamento mendocino de Luján. El crimen ocurrió la madrugada de ayer mientras el religioso iba en un auto junto con otro pastor.

Mendoza.— Un pastor evangélico fue asesinado de un balazo en un confuso episodio ocurrido en el departamento mendocino de Luján. El crimen ocurrió la madrugada de ayer mientras el religioso iba en un auto junto con otro pastor.
Una fuente policial indicó que a la 1.40 de ayer, el pastor Darío Humberto Ochoa, de 37 años, conducía un Audi por esa localidad mendocina. Junto a él viajaba Angel Gabriel Casonda, de 23 años, también pastor de la misma iglesia. Al llegar al barrio Huarpes III de esa localidad, los religiosos fueron emboscados por dos hombres que comenzaron a disparar contra el vehículo desde atrás.
Cinco disparos. Las primeras pericias determinaron que fueron cinco los proyectiles que alcanzaron al auto. Uno de los balazos ingresó por la luneta y atravesó la espalda del conductor. Malherido, Ochoa intentó escapar de la balacera y continuó manejando con la ayuda de su acompañante hasta la puerta de la comisaría del barrio La Gloria, en la localidad de Godoy Cruz. Allí finalmente murió.
Antes del desenlace fatal, el religioso había estado jugando un partido de fútbol con un grupo de conocidos de la iglesia y, cuando finalizó el encuentro, decidió llevar a algunas personas hasta sus casas. El ataque se produjo cuando se disponía a dejar a último acompañante.
Una hermana de Ochoa comentó que el pastor asesinado y ella predicaban el evangelio en tres iglesias: dos de Mendoza y una de Chile. La mujer relató a radio Nihuil que "llevaba al pastor (por Casonda) a su casa y en ese momento vieron que se pararon dos personas detrás de ellos. Entonces arrancó para dejarlo (por el religioso) en el predio que está en el Huarpes III, pero aparecieron nuevamente unas personas encapuchadas detrás de ellos y le dispararon cuando había arrancado".
Dedicado a la fe. La mujer señaló que los atacantes dispararon con una pistola calibre 9 milímetros y otra 11,25. "A mi hermano lo alcanzó un proyectil 9 milímetros", dijo. Además, contó que hacía nueve años que Ochoa estaba casado y no tenía hijos. "Era mi único hermano y su vida cotidiana era una entrega total para la iglesia y para el Señor", recordó.
Hasta anoche, los pesquisas no habían determinado la motivación del crimen. Y tampoco habían localizado a los autores del ataque.



Por Emmanuel Paz

