Estamos saturados con informes de accidentes de tránsito, fundamentalmente en nuestro país. Solemos recargar las tintas en fallas en el material rodante, en las horas que trabajan los choferes, en el estado de los caminos, pero no se hace hincapié en la prevención. Pareciera que a veces esperamos que el accidente ocurra para hacer escuchar nuestra voz para reclamar por algo que pudo preverse. Ocurre en nuestra ciudad que circulan vehículos con muchos años encima, disfrazados de tranvía y/o locomotora sin elementales medidas de seguridad que son verificables a simple vista. Incluso carecen de chapa patente. En estas condiciones transportan alegres grupos de personas, turistas, incluso alumnos de escuelas de nuestra ciudad. ¿Verificación técnica obligatoria? ¿Licencia nacional habilitante para el conductor? ¿Neumáticos? ¿Seguros? ¿Cantidad de pasajeros? ¿Quién controla esto? La Dirección Municipal de Tránsito no aparece. Pareciera que solamente se ocupa de las motocicletas. La responsabilidad de quienes acceden a estos vehículos o permiten a sus hijos su utilización, está ausente. Deberíamos controlar y prever para no tener que lamentar un acontecimiento lamentable que seguramente nos habrá de tocar muy cerca.






























