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El secretario de Naciones Unidas elogia a Francisco por su visión sobre el clima

La ONU y el Vaticano sumaron ayer fuerzas para advertir sobre los nocivos efectos del cambio climático, con vistas a un foro en París.

Miércoles 29 de Abril de 2015

La ONU y el Vaticano sumaron fuerzas ayer para advertir sobre los nocivos efectos del cambio climático, reuniendo a líderes religiosos, laureados con el Nobel y jefes de Estado para presentar un frente común antes de unas vitales negociaciones ambientales este año en París.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, elogió ayer al Papa Francisco por hablar del cambio climático como un imperativo moral urgente, diciendo que su próxima encíclica, combinada con una nueva ronda de negociaciones de la ONU sobre el clima en París, proporciona "una oportunidad sin precedentes" para crear un futuro más sostenible para el planeta.

Ban inauguró una conferencia sobre medio ambiente en el Vaticano que forma parte de la presentación de la esperada encíclica -el documento de más rango que difunde un Papa- prevista para junio. Aunque otros Papas han tomado posiciones enérgicas en favor de la protección ambiental, Francisco será el primero en hablar de los cambios climáticos en el documento pontifical de mayor autoridad.

La conferencia reunió a los principales asesores ambientales del Papa, los presidentes de Italia y Ecuador, líderes religiosos de diversas fes, laureados con el Nobel y respetados científicos. Todos acordaron que el cambio climático es real, mayormente causado por la actividad humana, los pobres son quienes sufren más y se necesitan acciones colectivas para frenarlo.

La encíclica de Francisco "va a comunicar al mundo que proteger nuestro ambiente es un imperativo moral urgente y un deber sagrado para todas las personas de fe y personas de conciencia", dijo Ban.

La encíclica ha generado más entusiasmo y ansiedades que ningún otro documento papal en tiempos recientes. Ambientalistas están excitados de que el Papa ofrezca su voz a la causa de la conservación, mientras que los conservadores dicen que no le corresponde al Papa involucrarse en el debate.

Aunque faltan semanas para la publicación de la encíclica, grupos conservadores en Estados Unidos han criticado a Francisco por abordar el cambio climático en ese documento formal, acusándole de adoptar una estrategia ecologista radical de la que debería abstenerse un líder religioso.

Ban discrepó. "No creo que los líderes religiosos deban ser científicos, yo tampoco soy un científico", dijo a la prensa. "Pero lo que está claro, lo que es importante es (...) movilizar la voluntad de la gente y liderar a la gente".

Francisco ha dicho que espera que la encíclica contribuya a las conversaciones sobre cambios climáticos que se celebrarán en París en diciembre. Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, uno de los principales asesores papales, subrayó que el documento no va a lidiar con la ciencia del cambio climático, sino con los asuntos pastorales creados por el mismo.

"La Biblia nos dice que a Adán se le ordenó servir y preservar la Tierra, pero claramente no lo hemos hecho", dijo el doctor Peter Raven, una importante autoridad en evolución y miembro de la Academia Pontificia de Ciencias, que es anfitriona de la conferencia.

El químico holandés Paul Crutzen, que compartió el premio Nobel en 1995 por trabajos sobre la capa de ozono, mostró una serie de diapositivas que detallan las concentraciones de contaminación en la atmósfera a causa de la actividad humana.

"Esto es algo que me gustaría presentar a los escépticos que dicen que el impacto humano no ha tenido papel en el calentamiento de la Tierra", dijo.

El Heartland Institute, un centro conservador de estudios basado en Chicago, envió un equipo a Roma para llamar al Papa a no dar su autoridad moral a la agenda climática de la ONU y advirtió que escribir una encíclica sobre el tema solamente confundiría a los católicos.

Pero el cardenal Peter Turkson, cuya oficina escribió la primera versión del documento, expresó su desacuerdo. "¿Cuál es su ministerio?", preguntó Turkson. "Su ministerio es la salvación de la gente, que comienza aquí, en la Tierra".

A Lourdes

Pese a su estrecho vínculo con Lourdes, el cuerpo de Bernadette descansa en un convento en el centro de Francia. Ahora, una asociación lucha por trasladar sus restos cerca del santuario donde, según la Iglesia Católica, la Virgen María se le apareció en 1858. Después de las 18 supuestas apariciones marianas, y a causa del continuo acoso de la prensa y los peregrinos, Bernadette Soubirous abandonó Lourdes (suroeste de Francia) en 1866, con 22 años, para irse al convento de Saint-Gildard en Nevers (centro), donde falleció el 16 de abril de 1879.

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