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El sabio y el rey

Cuando leo y veo en la tele a nuestra presidenta Cristina, preocupada, un poco alterada, ante el resultado de las Paso. Si estuviera cerca, le hubiera alcanzado un viejo cuento, que podría servirle como ayuda  para su espíritu y su mandato.

Lunes 09 de Septiembre de 2013

Cuando leo y veo en la tele a nuestra presidenta Cristina, preocupada, un poco alterada, ante el resultado de las Paso. Si estuviera cerca, le hubiera alcanzado un viejo cuento, que podría servirle como ayuda
para su espíritu y su mandato. No es un cuento curativo, ni solución mágica, sólo nos permite reflexionar que la vida puede cambiar, con optimismo, buena onda y lo más importante, mucho amor. Cuenta una vieja leyenda que un rey tenía todo lo material imaginable, que lo hacía el monarca más poderoso del mundo conocido. Pero no estaba conforme, quería contar con tres palabras mágicas, que cambiaran cualquier situación de peligro o riesgo. Convocó a los hombres sabios del reino y a todo su pueblo para que encontraran las tres palabras mágicas. Pasó el tiempo y un viejo monje del Tíbet pasó por el condado, y el rey lo invitó a quedarse un tiempo en el palacio. Se enteró de que todo el reino estaba en la búsqueda de las palabras mágicas. Se dirigió al rey y le dijo: “Majestad, tengo las palabras que buscáis, pero solamente las leerás en caso de un gran peligro. El rey no dudó, y aceptó el papiro que le ofrecía el monje. Era una época, donde no había diálogo y si se presentaba algún problema, se solucionaba con las armas. El rey tuvo que salir a luchar para defender su reino, siendo las fuerzas adversarias superiores, el rey muy preocupado se acordó del papiro, lo sacó de su guerrera y leyó: “Esto también pasará”. Como era inteligente, entendió el significado, recompuso la tropa y con otro espíritu, venció al enemigo. Llego al reino, festejó con súbditos el triunfo, era todo alegría, baile y el monje que volvía al Tíbet, se acercó al rey para despedirse y le dijo: “Majestad, el papiro que le obsequié con las tres palabras mágicas debe usarse en caso de extremo peligro y en grandes alegrías y placeres. El rey sacó y leyó el papiro, y se dio cuenta que la vida es una mutación continua, que cuando tenemos algo, ya se ha ido, que el mundo y nosotros, reyes y pueblo, cambiamos a cada momento y la angustia del ser humano, parte de desear que la vida sea diferente de lo que es, sin darse cuenta, que lo único que se mantiene a través de los siglos es el amor al semejante.

Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294

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