Desde un tiempo a esta parte, esporádicamente leemos en esta sección cartas plenas de eclecticismo referentes al aborto. Ecléctico, vocablo griego que significa mezcla de argumentos académicos políticos y religiosos, como en estos momentos en que el debate sobre al aborto viene generando acaloradas polémicas sin encontrar una unificación de criterios. Previo a definir una teoría acertada que puede ser instructiva adelantamos algunos conceptos históricos sobre la interrupción del embarazo. Hace 1.800 años antes de Cristo, Hammurabi, rey de Babilonia, hoy Irak, por su famoso código castigaba al hombre cuando obligaba a su mujer al aborto forzado, multándolo con cinco ciclos de plata. Sin excepción, los filósofos griegos, principalmente Platón, eran partidarios de la eutanasia, no así Aristóteles, que defendía al aborto como preferible al infanticidio. En su libro "La República" pide que cuando es excesivo el número de ciudadanos se autorice el aborto como preferible al infanticidio, pero antes de la animación fetal que puede ocurrir 40 o 45 días posteriores al engendro. En la antigua Roma, el aborto voluntario no se consideraba delito, cosa que con la llegada del cristianismo cambia radicalmente; se lo penaba inicialmente con el pensamiento y posteriormente con las leyes. Santo Tomás y San Agustín afirmaban que el embrión no tenía alma hasta asumir su forma humana. Sin embargo, la Iglesia Católica afirma que desde su inicio debe ser considerado como ser humano viviente. Difícil es definir la esencia del ser humano ante la práctica del aborto para que proceda absolutamente con justicia. En esto influyen las tendencias materialistas, la guerra al espíritu religioso, más la situación económica de cada uno para superar la supervivencia del por nacer. Psiquis propia de la ecléctica cuando el espíritu del individuo se encuentra en un punto intermedio entre dos teorías que le resultan difícil optar. La ecléctica será tarea ardua para el Congreso de la Nación ante la aprobación de la ley del aborto. Los congresales tendrán una complicada labor recopilando ideas y pensamientos para que la filosofía legislativa no pierda su validez ancestral aceptando nuevas teorías que empobrezcan las ya existentes. Ojalá encuentren la verdadera solución, que está entre dos teorías extremas y no es ecléctica sino armónica.






























