Desde la administración del Poder Ejecutivo Nacional se ha implementado una campaña de defensa de la moneda nacional, con cuyos principios es imposible no estar de acuerdo. Es de sentido común y economía práctica tener una moneda nacional y es obligación del ciudadano confiar en el valor de ella. Pero es obligación de la corporación política respetarla. Se le pide (aunque algunos jóvenes iluminados piensan que pueden ordenar) al ciudadano que la utilice en sus transacciones económicas -es defensa del orden interno— pero la administración central hace poco por respetarla (has lo que yo digo, pero no lo que yo hago). Es de conocimiento público (existe información en los diarios) que los billetes de 100 pesos están teniendo repetitivos errores. Cuál a sido la reacción del Ejecutivo (último responsable de mantener la credibilidad): silencio, "dejemos que corra", "errores comete todo el mundo" y "hay cosas más importantes" (verso). El respeto por la moneda y el mantenimiento de su valor real es lo único que asegurará el futuro de las venideras generaciones, las computadoras, internet, entre otras cosas, es sólo relleno.


























