Como muchos deben conocer, el tero es un ave que tiene la particularidad de poner los huevos en un lugar y gritar en otro para distraer la atención y proteger a su especie. Hace unos días, el estacionamiento sobre las veredas en la zona de la Costanera Norte despertó la atención de un concejal sobre un tema de muy vieja data y con muchas denuncias que duermen en el Tribunal de Faltas municipal desde hace más de dos años. El edil, a través de un proyecto, solicitó lo que el municipio tiene la obligación de hacer, o sea controlar mediante sus inspectores que eso no suceda. Todo lo que sea profundizar controles es bienvenido, pero no se debe seguir mirando para otro lado con lo que sucede allí nomás, cerca del nido, donde incontable cantidad de autos duermen en las veredas, o en plena Maternidad Martin, mostrando imágenes con 15 autos que permanecen estacionados en la calle de acceso para las ambulancias, junto al cartel que prohibe el estacionamiento y 12 vehículos más lo hacen sobre las veredas y el espacio verde a escasos metros de una playa de estacionamiento subterránea debajo del Cemar. Seguramente los inspectores de Tránsito, de la GUM y de Control Urbano deben tener vedada la zona. Estas son las cosas que contribuyen a la desaprensión de muchos ciudadanos, que encuentran a las campañas de concientización vacías de contenido moral.


































