"Como imputado, lo que se hizo es una indagatoria en la cual se abstuvo. Momentáneamente no declaró", dijo el abogado defensor, Gustavo Alvarez, y agregó que "si bien hay una presunción importante" de que su cliente asesinó a su ex mujer, Claudia Schaefer (44), "eso deberá confirmarse" a partir de los peritajes encargados en la causa.
Sobre este aspecto, allegados al acusado manifestaron que el hombre tenía prescriptos antidepresivos que aparentemente no recordó tomar el día del hecho y que "podrían haber controlado su alteración emocional" en el momento en el que peleaba con Schaefer.
El estado en que se encontraba Farré al momento del crimen es clave, ya que si se comprueba que actuó bajo emoción violenta, en caso de ser condenado se le impondrá reclusión de tres a seis años o prisión de uno a tres años, según estipula el Código Penal.
En cambio, si se determina que era plenamente consciente de sus actos, le correspondería una pena de prisión o reclusión perpetua por tratarse de un homicidio calificado, ya que la mujer era su ex cónyuge.
Pericias. Por otra parte, la fiscal Carolina Carballido se trasladó nuevamente ayer hasta el country Martindale para supervisar la inspección de los vehículos de la víctima y del imputado, en los que peritos científicos buscaron elementos útiles para la investigación.
Carballido ordenó también la realización de un peritaje sobre los teléfonos celulares de Farré y Schaefer, y esperaba el informe de la operación de autopsia sobre el cuerpo de la víctima.
Además, fueron enviados a analizar los dos cuchillos de entre 20 y 21 centímetros secuestrados en la escena del crimen, en busca de rastros y huellas que confirmen la presunción de que fueron utilizados para apuñalar a la víctima.
El hecho ocurrió el viernes pasadas las 11.30 en un chalet ubicado en el lote 5 del country Martindale, de Juan Domingo Perón 2375 de la localidad de Derqui, Pilar, en el norte del conurbano bonaerense.
Según las fuentes, la pareja, que tenía tres hijos menores de edad que estaban en el colegio en el momento en que se desató el drama, atravesaba un conflictivo divorcio y estaba separada de hecho.
Actualmente, Schaefer estaba viviendo en un departamento de la avenida Del Libertador al 1700, del barrio porteño de Recoleta, y Farré se había mudado a la casa del country donde fue cometido el crimen.
La pareja había acordado encontrarse en la casa de Pilar, donde ella fue con valijas vacías, para retirar sus pertenencias en compañía de su abogado, mientras que el empresario se encontraba allí acompañado por su abogada y de su madre.
La tragedia. En un momento en el que los abogados dialogaban entre ellos en la parte exterior de la casa, la pareja se apartó a una habitación, donde comenzó una discusión.
"La discusión se habría originado en la cocina y cuando caminan para el vestidor él toma la cuchilla y se dirige detrás de la señora al interior del vestidor, donde lo cierra con llave y ahí se produce la agresión", explicó el comisario Eduardo Molina, subjefe de la Jefatura Departamental Pilar.
Tanto la madre de Farré como los abogados intentaron romper la puerta del vestidor para ingresar, pero como no pudieron, salieron al parque y vieron por una ventana cómo el hombre acuchillaba a la mujer.
Entonces rompieron la ventana, pero Schaefer ya estaba muriendo por un profundo corte en el cuello.
Varios efectivos concurrieron al lugar y detuvieron a Farré, a quien encontraron sentado en un sillón y en estado de shock.
Schaefer había logrado una exclusión del hogar de su marido y una restricción de acercamiento al departamento que compartían en Recoleta, luego de que durante una pelea él la tiró al piso y le puso una rodilla en el cuello.
Farré fue gerente en diversas empresas internacionales de primer nivel, habla cuatro idiomas y por su trabajo tenía contacto con famosos artistas y modelos internacionales. Su ex esposa, Claudia Schaefer, era empresaria y gerenciaba una bodega.
La motivación económica en la violencia de género
El 36 por ciento de las agresiones denunciadas en su mayoría por mujeres tuvo una motivación económica, revela el último trabajo estadístico de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El femicidio perpetrado el viernes por un alto ejecutivo que acuchilló a su esposa por diferencias en la división de bienes puso en evidencia que la violencia se potencia por cuestiones patrimoniales.
De acuerdo al último informe estadístico de la OVD, que registró denuncias entre el 1 y el 30 de junio pasado, el 80 por ciento de las mismas tenía a mujeres como víctimas de diferentes tipos de violencia.
Al indagar el estudio sobre el tipo de violencia observada surgió que en un 36 por ciento de los casos las víctima sufrieron violencia económica.
Al analizar la relación entre la persona afectada y la denunciada, en el 46 por ciento de los casos el agresor resultó una ex pareja y en 19 por ciento de los mismos, concubinos.
El último informe del Observatorio de Femicidios en Argentina, coordinado por la asociación civil La Casa del Encuentro, registró que en 2014 se registraron "277 femicidios y femicidios "vinculados" de mujeres y niñas.
El completo relevamiento no hace, sin embargo, foco en las causales de los demenciales ataques.
"En los informes de femicidios no quitamos datos por causas porque siempre es violencia de género. Esto es la desigualdad de poder entre varones y mujeres dentro de estas relaciones, atravesadas por la cultura patriarcal. Por eso creo que no la mató por una cuestión económica. La mató porque la considera un objeto de su propiedad. La mató porque quería seguir ejerciendo el poder sobre ella", precisó Ada Rico, asesora jurídica de la entidad.