Nueva York/Damasco.— El Consejo de Seguridad de la ONU condenó ayer fuertemente la masacre de civiles en la ciudad siria de Hula y responsabilizó de la misma al gobierno del presidente Bashar Assad. Naciones Unidas dijo que al menos 108 personas —entre ellas 49 niños y 34 mujeres— murieron en los ataques contra Hula, que se produjeron poco después de una protesta antigubernamental en el lugar.
"Las tropas del régimen atacaron una zona habitada con artillería y tanques", indicó una declaración del Consejo dada a conocer ayer en Nueva York. Los miembros del Consejo condenaron asimismo la muerte de civiles por disparos a corta distancia y por duros maltratos físicos.
"Este atroz uso de la violencia contra la población civil representa una violación determinante a la ley internacional", indicó la declaración, que añadió que además contraviene las obligaciones asumidas por el gobierno sirio para suspender toda forma de violencia, inclusive el uso de armas pesadas contra centros poblados.
"Rendir cuentas". El Consejo de Seguridad, que se reunió en sesión especial tras la masacre de Hula, reiteró su demanda de frenar inmediatamente la violencia a todas las partes en conflicto. También consideró que aquellos que sean responsables por hechos de violencia deben "rendir cuentas" por ello.
Antes de conocerse el comunicado, Gran Bretaña y Francia propusieron emitir un texto que condenara la masacre, afirmaron diplomáticos, pero el gobierno de Rusia dijo que no estaba de acuerdo y pidió que primero se realizara una reunión con el general que encabeza la misión de observadores de Naciones Unidas en Siria.
Huellas de tanques. Por su parte, los observadores de la ONU indicaron ayer que en la matanza de Hula se utilizaron granadas de artillería y de tanques, a las que únicamente tiene acceso el régimen de Assad.
Los representantes de Naciones Unidas vieron 85 cadáveres en una mezquita del lugar, entre ellos los de 34 niños, según indicó en una carta confidencial —a la que tuvo acceso la agencia DPA— el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, al Consejo de Seguridad.
En la misiva se apuntó asimismo que la causa de la muerte de los civiles no podía establecerse siempre con seguridad, pero que además de verse lesiones por perdigones había también algunos con heridas provocadas por granadas de cañones y de tanques. De todas formas, aseguró, los daños en los edificios fueron provocados por armas pesadas.
Los observadores, según indicó su jefe, el noruego Robert Mood, también vieron huellas frescas de tanques y descubrieron carros de combate y un tanque de guerra fuera de la localidad.
Un activista sirio cuyos padres sobrevivieron a la masacre dijo a DPA que el fuego de artillería de las tropas de Assad tenía un objetivo: la devastación.
Testigos afirmaron que el ejército del régimen disparó fuego de artillería contra los manifestantes y después respondieron al fuego los rebeldes del Ejército Libre de Siria. Luego, las milicias Shabiha, fieles al gobierno de Assad, masacraron arbitrariamente a los habitantes del pueblo.
Por su lado, la maquinaria de propaganda en la capital Damasco presentó ayer una versión totalmente diferente, según la cual las tropas de Assad no dispararon ni un solo tiro, sino que "bandas terroristas" y miembros de Al Qaeda fueron los que desataron el baño de sangre en Hula.
Las familias huyen. Mientras tanto, los residentes de Hula están huyendo después de la masacre, según indicaron activistas y familiares desde el vecino el Líbano.
"Estamos saliendo ahora", citó Ahmed Kassem las palabras que le dijo su padre por teléfono, cuando logró comunicarse con él tras horas de intentos fallidos. "No tenemos tiempo que perder. Los bombardeos pueden comenzar de nuevo luego de que abandonen el lugar los observadores de la ONU", dijo el padre a su hijo.
La familia vive en el poblado de Taldo, en los suburbios de Hula, justo donde tuvo lugar la masacre. Cientos de proyectiles explotaron allí poco después de una protesta antigubernamental el viernes. "Nuestra casa recibió impactos directos y fue dañada. Gracias a Dios, mis padres se encuentran entre los afortunados sobrevivientes", indicó Kassem. "Lograron refugiarse en un campo cercano y luego pudieron regresar a la casa a buscar algunas pertenencias, tras lo cual huyeron", explicó.
Líderes de las mezquitas de Hula instaron a los residentes a huir lo antes posible, ya que temen más ataques. "Familias enteras murieron. El cementerio de Taldo está lleno de cadáveres de niños", dijo Kassem, citando lo que su madre le relató por teléfono.