Uno de los tripulantes uruguayos, Guillermo Ríos, recordó que el hundimiento del Danny II se produjo en momentos en que se abatía una copiosa lluvia sobre el mar. El buque se escoró y el peso de los animales hacia un lado inclinó más la embarcación hasta que, definitivamente, se dio vuelta", indicó. "Nosotros quedamos agarrados de la parte de abajo y enseguida la nave empezó a hundirse de atrás. Cuando quedaban apenas unos diez metros de proa fuera del agua, nos tiramos al mar. Quedé negro de grasa y combustible. Nadaba sin dirección", recordó el náufrago. En esos momentos vio un bote de rescate de la nave hundida y nadó hasta él. "Quería subir y no tenía fuerzas, pero cuando logré abordar me quedé dormido, totalmente agotado". No supo cuánto tiempo pasó, pero se despertó al escuchar ruidos, gritos y ver algunas luces. "Era un barco croata que pasó al lado y me gritaban. Me tiraron un salvavidas y abordé".































