El empresario Juan Suris declaró durante seis horas ante el juez federal de Bahía Blanca, Santiago Martínez, a quien le negó ser el jefe de una banda de narcotraficantes y acusó a la policía de "armar la causa" en la que está imputado.

El empresario Juan Suris declaró durante seis horas ante el juez federal de Bahía Blanca, Santiago Martínez, a quien le negó ser el jefe de una banda de narcotraficantes y acusó a la policía de "armar la causa" en la que está imputado.
El novio de la vedette uruguaya Mónica Farro admitió conocer al comisario Marcelo Bianchetti, quien tuvo a su cargo la investigación que terminó en la detención suya y de otras nueve personas, y afirmó que sabía que desde el 2012 tenía su teléfono intervenido.
La presunta protección policial de la que habría gozado Suris, y que le permitió mantenerse prófugo dos meses, llevó a la Justicia a recurrir a la Policía Aeroportuaria (PSA) para finalmente conseguir detenerlo.
Una de las principales pruebas que pesan sobre él son las 2.000 horas de escuchas telefónicas, en las cuales para la policía y los investigadores, Suris y los demás integrantes de la banda hablaban de la droga utilizando un lenguaje encriptado.
"Lo único que hacía era seguirles la corriente", argumentó Suris. La estrategia defensiva recuerda a la empleada por su amigo Leonardo Fariña cuando dijo haber "actuado" en una cámara oculta en la que quedaba involucrado en maniobras de lavado de dinero: "Querían ficción y les di ficción", afirmó como argumento el ex marido de la modelo Karina Jelinek.
Cuando se le hizo mención a los 14 millones de pesos que durante cuatro años manejó en sus cuentas bancarias, Suris alegó que ese dinero no provenía de la venta de droga, sino del "negocio de facturas truchas".
La información del dinero la aportó la Afip a la Justicia, y en la misma se detallaba que Suris no había hecho ninguna declaración jurada a título personal o integrando alguna sociedad empresaria.
En tal sentido le explicó a la Justicia, luego de reconocer que la maniobra era ilegal, que a él le pasaban pagos para ser depositados en sus cuentas, pese a que no prestó esos servicios, y por esa negociación él se quedaba con el 10 por ciento del IVA.
En torno a la relación que tenía con los otros detenidos, Suris en general señaló que no los conocía.


