Realmente el estado de abandono de la plaza Sarmiento, única miniterminal de nuestra ciudad, es evidentemente difícil de calificar. La fuente que en su momento fue un orgullo y un motivo de esparcimiento visual y de salud, ya hace varios años que no cumple su cometido, a pesar de los sucesivos reclamos por los vecinos que habitamos en la zona. Al abandono debemos sumarle el robo sistemático de los cuatro faisanes de bronce por los cuales alguna vez discurrió el agua de la fuente. En noviembre del año pasado un camión de la Municipalidad retiró los mármoles que poseía la fuente para sentarse y unas semanas después recolocó la mitad de los mismos, uno sí y otro no, estructuralmente espantoso. La mencionada fuente es un depósito de residuos y el agua no circula en ningún momento porque no cambiaron la bomba y los caños están oxidados y destruidos. Algún vecino comedido, de vez en cuando abre una canilla secundaria para que pase un poco de agua para que sacíen la sed de las aves que anidan en la plaza. Realmente pareciera que el municipio no cuenta con personal especializado en espacios verdes y públicos, o no les interesa crear o cuidar lo que recibieron al comenzar su administración de los mismos.




























