La niña de 12 años que habría sido violada en agosto del año pasado por el concubino de su madre en la localidad de Russell, del departamento mendocino de Maipú, dio a luz una nena.

La niña de 12 años que habría sido violada en agosto del año pasado por el concubino de su madre en la localidad de Russell, del departamento mendocino de Maipú, dio a luz una nena.
El parto fue asistido en el hospital de Maipú y tanto la pequeña como su hijita se hallan en perfecto estado. La bebé nació con 8 meses de gestación.
En cuando al presunto violador, está detenido desde el año pasado por orden del fiscal de Luján Maipú Santiago Garay.
El magistrado dispuso ayer que se le hicieran los exámenes de ADN, razón por la cual se le extrajo sangre a la recién nacida y a su madre.
Tal examen se le realizó el año pasado al detenido, quien se sometió a la práctica en forma voluntaria cuando fue llevado a la Unidad Fiscal de Luján-Maipú.
El resultado será determinante para confirmar o descartar si el hombre, que está en el penal, es el padre biológico de la criatura. Los resultados se conocerán dentro de 15 días aproximadamente.
En su momento, cuando el hombre (de 50 años) fue llevado a la Unidad Fiscal, se precisó que él habría admitido que era el padre del bebé.
La madre de la nena, en un primer momento, había solicitado al juez Germán Ferrer la práctica de un aborto terapéutico.
Luego, varias asociaciones civiles antiabortistas lograron informar a la niña sobre los distintos aspectos de un aborto.
Posteriormente se reunió un comité de bioética y sus ocho integrantes trataron el caso. A ellos se sumaron varios peritos que debían elaborar los exámenes psicológicos, psiquiátricos y sociales de la niña y su entorno y coordinar las metodologías y los tiempos en que se desarrollaría cada una.
El juez Germán Ferrer solicitó a los familiares de la chica que no hicieran más declaraciones hasta que se expidiera sobre el pedido de aborto terapéutico.
La orden judicial llegó después de que la mamá de la chica declarara a Diario UNO que su hija había decidido no hacerse un aborto luego de recibir información sobre las consecuencias de interrumpir su embarazo de dos meses.
Fue así que la causa dio un vuelco total cuando la niña embarazada dijo que quería tener a su hijo e igual criterio adoptó su abuela y tutora. Frente a esto la Justicia dio un paso atrás y el embarazo prosiguió normalmente hasta ayer, cuando se produjo el nacimiento.
Por Mariano D'Arrigo

