Los equipos de rescate continuaban ayer la búsqueda de desaparecidos, después de que un potente tornado arrasara el sábado varias zonas de los estados de Louisiana y Missi-ssippi, en los Estados Unidos, con vientos de 240 kilómetros por hora, y dejara al menos diez muertos, informó ayer la Agencia Federal de Situaciones de Emergencia (Mema).
Hasta ahora el número de víctimas mortales asciende a diez personas, incluyendo tres niños, uno de los cuales era un bebé de tres meses.
Por su parte, el gobernador de Mississippi, Haley Barbour ,declaró ayer el estado de emergencia en 17 distritos del estado sureño. Urbanizaciones enteras quedaron destruidas, mientras miles de personas se quedaron sin electricidad.
La zona más afectada fue Yazoo City, una población de 14.500 habitantes en el noreste del estado de Mississippi y lugar de residencia del gobernador Barbour. Ahí se amontonaban los escombros. Cuatro personas perdieron la vida en Yazoo City y otras 30 sufrieron heridas como consecuencia de la virulencia del huracán.
Las calles continuaban intransitables, por lo que los habitantes trataron de apartar en la medida de lo posible los troncos de árboles y las ramas de las carreteras y facilitarles así el paso a los equipos de rescate.






























