Si hay algo en lo cual el hombre y la sociedad toda se sienten en penumbras, es cuando aparece la incertidumbre. Nuevamente por estos días, dirigentes gremiales y gobierno se dan el gusto de perder tiempo y poner en disputa la educación de nuestros hijos.Triste es el papel de los sindicalistas que no tuvieron el decoro de tomar los tiempos debidos para la discusión salarial. Paupérrimo el del gobierno que a sabiendas sobre los días que fueron pasando jamás tomaron la iniciativa para poner en orden una discusión que hace tanto que está instalada, que a esta altura de la situación ya deberían declarar un día como el fijado para tal fin. Pero nuevamente la desilusión de la sociedad toda, donde se pone de manifiesto la falta de respeto sobre quienes pensamos que serán el futuro de nuestro país, los niños, los adolescentes, aquellos que quieren estudiar. Pero lo terrible del caso es que cada uno tiene una posición tomada y parece no haber negociación que llegue a buen fin. Convengamos que todo trabajador tiene el derecho a protestar cuando existen injusticias. Ahora, ¿ésta es siempre la única forma de protesta que tienen los docentes? Discúlpenme, pero no me parecen estar a la altura de las circunstancias. Muchachos, año 2013, siglo XXI, están totalmente fuera de contexto. Queremos un país mejor. ¡Por favor! Si hay algo en donde se pone de manifiesto el crecimiento de un país es cuando la educación crece cuanti y cualitativamente y eso se demuestra en cuántos alumnos universitarios realmente llegan a ser profesionales y cuantos alumnos secundarios completan sus estudios. ¿Ustedes creen que con esta forma de protesta aportan algo a estas consignas? Me parece que deben hacer un sinceramiento de cómo está hoy la educación y pensar y pelear por mejores planes de estudio para nuestros jóvenes, y ver realmente entre sus filas quiénes son los que se merecen ser educadores y fortalecer así una estructura desde donde se haga docencia con quienes realmente quieren trabajar. Quizás ésta sea una visión muy dura de lo que está ocurriendo pero más duro es ver a mi hija en casa, gastando dinero para que alguien la cuide y que no concurra a clases que es donde debería estar, aprendiendo.






























