Tengo a mi tía internada en el Pami II y estoy indignada por la desidia que hay con la atención de los ancianos en este centro de salud. Horas y horas de espera para que los atiendan en la guardia, hacinados como vacas al matadero. Nuestros abuelos, a los que tendrían que cuidar con esmero y dedicación. Después de casi seis horas para que le designaran una habitación, las persianas del lugar estaban rotas sostenidas con tres cajas para que entrara el aire y también el sol, con temperaturas de 40 grados. ¿Nadie puede arreglar esa persiana para poder bajarla cuando el sol castiga? Así están nuestros abuelos en el Pami, con un ventilador para seis pacientes, con temperaturas agobiantes. Y nos hablaban de la "década ganada" y de la "distribución de las riquezas". Si la distribuyeron entre los políticos ladrones que tenemos.































