El 17 de enero pasado este diario publicó en primera plana una fotografía de "rampas imposibles de pasar", que refiere a la imposibilidad de acceder a algunas veredas. Son obras que está ejecutando la Municipalidad para mejorar esta accesibilidad. Este problema se viene tratando internamente en el Municipio desde hace muchos años, sin que hasta el momento éste haya tomado seriamente el tema. La Comisión Nacional Asesora para la Integración Nacional de Personas Discapacitadas (Conadi) ha fomentado un Plan Nacional de Accesibilidad que, a través de las leyes nacionales Nº 22.431, 24.901 y otras con sus decretos reglamentarios, invita a las provincias a adherirse. En la citada ley, en los capítulos "Elementos de urbanización: senderos y sendas" y "Mobiliario urbano: señales verticales y mobiliario urbano", se establecen las medidas a tener en cuenta para la accesibilidad, eliminando las barreras arquitectónicas. En detalle se establecen diseños, pendientes, resaltos, ubicación. También y muy importante es que los decretos reglamentarios establecen una "Guía para la ejecución de un Plan Municipal de Accesibilidad" con el objetivo de facilitar a los municipios desarrollar un plan de accesibilidad adaptado a su propia morfología urbana. La sociedad debe comprender que las rampas son parte del mobiliario urbano y que no sólo benefician al discapacitado con problemas de motricidad sino a "todos". En la nota de La Capital se ha omitido algo muy importante, tema al que invito a la Municipalidad a expedirse. Me refiero en especial al problema de los discapacitados visuales: el Plan Nacional de Accesibilidad establece que las rampas nunca deberán efectuarse en "las esquinas" (se interpreta en "las ochavas"). ¿Por qué razón? Muy simple: el peatón no vidente cruzará por la diagonal, es decir: se dirigirá hacia la ochava opuesta. Una barbaridad. Los cruces peatonales siempre deben señalizarse en forma perpendicular. Atendiendo a esta problemática, se puede observar que existen numerosas rampas que no coinciden con las sendas peatonales y me pregunto: ¿Cómo se las va a arreglar el Municipio para implementar en casi 150 intersecciones la instalación de los semáforos sonoros para no videntes, una exigencia en los pliegos del actual contrato de mantenimiento de los semáforos, si además los postes de los semáforos peatonales tampoco coinciden con las rampas para discapacitados, ni existe una guía física para acceder a ellas? Señores concejales y secretarios municipales, tomen nota.
































