Investigadores estadounidenses dijeron ayer que encontraron una manera más segura para transformar células de la piel humana en poderosas células madre similares a las embrionarias, llegando un paso más cerca de su uso potencial en tratamientos de enfermedades.
Un equipo de la universidad de Wisconsin dijo que obtuvieron las así llamadas células madre pluripotenciales inducidas, o células iPS (por su sigla en inglés), desde células humanas sin utilizar virus ni genes exóticos, los cuales dejan un rastro de material genético.
Estos restos de genéticos podrían suponer un riesgo si las células son utilizadas en terapias médicas.
James Thomson, de la Universidad de Wisconsin, cuyo estudio aparece en la revista Science, dijo que ésta es la primera vez que los investigadores obtienen iPS humanas sin insertar nuevos genes potencialmente problemáticos en su ADN.
Varios equipos están trabajando en mejores formas para lograr que las células de la piel se comporten como células madre embrionarias, las cuales son las principales células del organismo que luego se transforman en los 220 tipos de células presentes en el cuerpo humano.
Nuevas terapias. Los científicos esperan aprovechar las características únicas de este tipo de células para crear nuevos tratamientos para una variedad de condiciones médicas.
Las células madre pluripotenciales inducidas prometen varios de los beneficios terapéuticos de las células madre embrionarias, pero sin la controversia ética. A diferencia de las células madre embrionarias, las iPS pueden ser creadas sin destruir el embrión humano.
Antiguos métodos para formar células de estas características requerían el uso de un virus como vehículo o "vector" que llevase los genes al interior de las células y desencadenara la reprogramación celular.
Thomson dijo que el nuevo método utiliza un círculo de ADN llamado plasmid, que transporta los genes necesarios para transformar una célula de la piel en una célula iPS.
Con el tiempo, el plasmid desaparece de forma natural de la población de células, evitando el peligro que supone la utilización de un virus que pueden insertar genes dañinos al material genético de las células.
"Eso significa que es menos probable que formen tumores, menos probable que destruyan la función de algún gen importante", explicó Thomson.
Otros equipos han utilizado métodos diferentes para realizar lo mismo en células de ratón, pero no en células humanas, dijo Jeremy Berg, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales de EEUU.
"Lo que Thomson ha hecho por primera vez es crear métodos que no involucran la inserción de ADN en el genoma anfitrión: utiliza plasmid, que se introduce en las células, pero que jamás se incorpora al ADN", expresó Berg.